Palabras más, palabras menos: los padres de adolescentes necesitan un nuevo diccionario

Todos sabemos que la comunicación con los hijos es fundamental. Pero, ¿cómo lograrlo si tienen su propio lenguaje, que nos cuesta mucho entender...?

En todas las épocas surgen palabras nuevas. Siempre la juventud está ligada a ellas. Y para los mayores se vuelven incomprensibles en un principio, hasta que de tanto escucharlas las incorporan a su vocabulario pero sin saber su significado real.

Por eso, esta nota tratará de explicar de dónde salen muchas de ellas, y dar algunas soluciones para que los padres se puedan comunicar mejor con sus hijos. 

Entre los muchos cambios que supone el paso de un ser humano hacia la adultez -la adolescencia- se cuenta la incorporación de nuevas palabras que definen a esa etapa.  Este nuevo código tranquiliza a los chicos y les da un lugar de pertenencia dentro de su grupo de amigos, los cuales comparten todos los mismos códigos. Muchos de estos nuevos vocablos son indescifrables para la mayoría de los adultos.

La adolescencia es el camino más duro que debe afrontar el ser humano, para luego dar paso a la adultez. En ese camino se va construyendo la personalidad de cada ser, y durante ese proceso se crea un código que se relaciona directamente con un determinado grupo de contención. Con esto, los chicos inconscientemente tratan de diferenciarse de sus padres, dejarlos afuera de sus cosas para construir su propia identidad.

Los padres ante esta situación tienen diferentes reacciones: a algunos no les importa mucho y dejan de dialogar con sus hijos, otros se desesperan por entenderlos y los más astutos piden la traducción a sus hijos.

Otros tratan de hacerse “amigos” de sus hijos e imitan muchos movimientos y palabras usados por estos. Pero cuando el padre o la madre tratan de incluirse en esos códigos están cometiendo un error. Porque los hijos lo verán como ridículos ante las actitudes adoptadas. Es preferible tratarlos como lo que son: sus hijos.

Muchos padres, sin quererlo adoptan el vocabulario de sus hijos, simplemente porque de tanto hablar con ellos se les pegan las palabras que ellos utilizan. Y a algunos adolescente les irrita que sus padres hablen como ellos.

Un ejemplo muy claro es la palabra “boludo”, que para todos los adolescente es una forma de llamar a un amigo, mientras que para los adultos es un insulto.

Todo esto es parte de la diferencia de épocas y del cambio cultural por la que todas las sociedades atraviesan.

Las palabras nacen cuando el que habla no encuentra otra manera de transmitir algo. Y también es por eso que muchas veces resulta muy complicado traducirlas. La jerga tiene una significación muy rígida, y por eso muy difícil de traducir. Le pueden dar un significado parecido a lo que realmente significan, pero nunca lo correcto. 

Diferentes tribus 

Dentro de los grupos de adolescente, las palabras y el léxico varían dependiendo de la moda o del grupo al que pertenecen. Están los cumbieros, los ricoteros(Fanáticos del grupo los Redonditos de Ricota), los rollingas(Fanáticos de los Rolling Stones), los cuarteteros, los darks, los punks, etc.

La existencia de un código es lo que mantiene la fraternidad en el interior de esos grupos, con la idea general de que “hablamos el mismo idioma, vestimos la misma ropa, porque somos todos iguales”.

Cuanto más cerrados sean estos grupos más seguros y contenidos se sentirán sus integrantes.

Y, si se conoce un poco de la jerga, con sólo hablar con un chico se podrá saber a qué grupo pertenece.

Otro problema según los psicólogos, es que los chicos expresan esas palabras nuevas por no saber usar bien el vocabulario. En los últimos años, con la televisión y las nuevas tecnologías, los adolescentes leen y se informan cada vez menos. Antes, en los años 70, casi todos los que transitaban la etapa entre los 15 a 25 años podían mantener una charla de igual a igual con un mayor, o decir un discurso ante mucha gente. Hoy en día son muy pocos los casos que se puedan encontrar.

Los adolescentes modernos tienen dificultades para expresar una idea a través de la escritura, pero sin embargo se expresan muy bien a través de las imágenes, ya que el universo de imágenes que atraviesa la cultura globalizada a través de Internet, televisión, etc. tiene como principales receptores a los adolescentes.

Por ejemplo el uso del chat trajo aparejada el uso de palabras nuevas, acortadas, mal escritas a propósito, que fueron creadas por adolescentes exclusivamente. 

¿Cómo poder comunicarse? 

En realidad el lenguaje nuevo no es tan difícil de entender como difícil de aceptar. No sólo pasa por la palabra sino por la forma de vida que lleva cada persona. Un ejemplo claro es que los adolescentes se juntan en algún lugar sin saber qué van a hacer hasta 5 minutos antes de salir, y muchos padres no pueden entender eso.

Pero la fórmula para entenderlos es muy fácil: comunicarse con ellos. Siempre es bueno escucharlos y ante la menor duda preguntar y también responder sus preguntas.

Siempre interesarse por saber qué dicen, compartir cosas, escucharlos. Y entenderlos, no cuestionar ni decir lo que es bueno y lo que es malo. Poder comprender sus códigos, saber en qué andan, qué música escuchan, que problemas los aquejan, etc. A los hijos hay que tomarlos en serio.