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Los valles de Pucón, paraíso entre montañas

Vegetación radiante, deportes de inviernos y verano, aguas termales, ¿algo mas…?
  
  

El esplendor pos
cordillera de los Andes, pasando Argentina hacia el océano Pacífico, tal vez no
ha ganado aún tanto espacio en cuanto a resonancia turística.

Pero no por eso, hay que privarse de uno de los paisajes más salvajes y a la
vez, acondicionados para el turista, como los que existen en
Chile, limitando
con la Patagonia Argentina, más precisamente, la zona de los valles de Pucón.

Pucón es un paraíso
volcánico que gira en torno al volcán Villarrica y que genera un valle de
vegetación radiante y un circuito de aguas termales con el particular encanto de
estar inmerso en la naturaleza sin perder comodidad ni confort.

El sistema hotelero chileno ofrece incluso las termas dentro de sus mismas
edificaciones, el turista, con solo salir a la pileta, ya está disfrutando de
los beneficios del agua termal y del relax que otorga el calor de estas aguas
surgidas directamente del centro de la zona volcánica.

Ya desde la antigüedad,
los nativos mapuches, tehuelches y onas empleaban las fuentes termales para la
curación y alivio de múltiples dolencias.

Esta actividad ha llevado, sobre todo en los últimos años, a la creación de una
variada infraestructura para disfrutar del agua que fluye de la tierra.

Las fuentes termales van desde rústicos pozones cavados en el suelo hasta
modernos, elegantes y confortables centros termales y spas cinco estrellas.

Los centros termales en
funcionamiento en la Patagonia se encuentran rodeados de un conjunto de bellezas
naturales que influyen positivamente en el equilibrio orgánico y contribuyen a
la sensación de bienestar tanto físico como psíquico.

Estas características han hecho que esta región se convierta en uno de los
destinos más solicitados para el denominado “turismo de la salud”.

Además del descanso,
Pucón ofrece recorridas por la zona de cráteres, es posible bajar con casco y la
debida protección a algunos de ellos y contemplar el interior de un volcán por
dentro y sentirse por un rato un verdadero explorador en busca de aventura.

Caminar en las
inmediaciones, observado las formaciones de la lava y sus particulares
recorridos es una actividad aparte. La vegetación de la zona se caracteriza por
su verde profundo.

No se puede visitar
Púcon sin subir uno de los volcanes de la región, especialmente el volcán
Villarrica uno de los más activos de América del sur, se puede realizar todo el
año según las condiciones del tiempo lo permitan.

De la cumbre a casi 3
mil metros de altura se extiende una panorámica natural sobre los lagos y los
volcanes de la región. Con suerte, según la actividad, se puede observar la lava
al fondo del cráter, también es posible bajar en esquí o snowboard según el
estado y cantidad de la nieve.

El lago Villarrica,
sobre cuya orilla sur se recuesta la ciudad, es uno de los primeros eslabones de
la extensa cadena de espejos de agua que se extienden hacia la zona austral de
Chile.

Ubicada a 789
kilómetros de la ciudad de Santiago, la capital del país, se puede acceder a
Pucón por la ruta Panamericana o por el paso Mamuil Malal desde Argentina. Ya
antes de arribar, la frondosidad del paisaje, con llamativas flores adornando
los caminos, anticipa la belleza de la ciudad.

Todas las estaciones
del año son interesantes para conocer y disfrutar Pucón. En la región se
encuentran los Parques Nacionales Huerquehue y Villarrica.

Dentro de este último, el volcán del mismo nombre es uno de los 10 más activos
del mundo, con permanentes "fumarolas" que pueden observarse desde la ciudad y
producen la adrenalina de saber que la tierra está en permanente movimiento.

Cada invierno, sus laderas se visten de blanco permitiendo la práctica de esquí,
snowboard y otros deportes de nieve.

Durante el verano, en
cambio, pueden realizarse ascensiones hasta el cráter del volcán.

El río Trancura y sus rápidos, las termas y su riqueza cultural hacen de Pucón
uno de los destinos más visitados del sur de Chile.

La diversidad de entornos invita a practicar deportes acuáticos, montañismo,
cabalgatas, observación de flora y fauna, pesca con mosca y recorridos
culturales, entre varias otras actividades.