La historia oculta del anillo

Utilizarlo puede ser el símbolo de muchas cosas, todas tienen que ver con nosotros. Siglos pasados, la gente los usaba para transportar veneno o firmar documentos.
  
  

Caminar
por la rambla de Mar del Plata o por una feria artesanal cualquiera, tienen como
paso casi obligado, la compra de un
anillo.

Vestir
un anillo es una costumbre tan arraigada como antigua y aunque muchas veces no
se sepa la razón, se sigue manteniendo como una de las tantas tradiciones que
el hombre y la mujer mantienen.

Los
anillos son aros que se han usado en el cuerpo desde hace mucho tiempo como
adorno, o incluso con algún significado especial. Los más antiguos datan de la
época del viejo Egipto.

Primero fueron utilizados como un sello, para darles
autenticidad a diferentes documentos. Estos estaban conformados por jeroglíficos
grabados en la montura, que representaban el nombre y los títulos de su dueño.

Los
anillo básicamente, están constituidos por un círculo, los hombros y la
montura. A esta montura, se acostumbra hacerle incrustaciones con diferentes
piedras, que pueden ser desde un hermoso diamante hasta un vidriecito brillante
que tenga brillos de colores.

Los
griegos empezaron a utilizarlos más como un adorno que otra cosa, y fue en el
período helenístico, que se inició la costumbre de ponerles piedras como
granates sobre la montura.

Por el contrario, en Roma tenían todo un significado
de poder y de estatus social. De donde viene justamente la utilización
del anillo como símbolo de unión eterna a otra persona en matrimonio.

Por
otro lado surgieron anillos de otras clases como los que se usan en conmemoración
de un hecho o de una persona, los que llevan un verso inscripto, los ocultistas,
que se usaban como talismanes para obtener ciertos poderes, e incluso algunas
personas usaban los anillos venenosos, los cuales guardaban una cantidad de
veneno para asesinar a cualquiera que se interpusiera en el camino o para
suicidarse.

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