La dieta paleolítica

El exceso de peso y las ansias por perder los kilos de más son algo presente en el hombre moderno, que puede encontrar una solución en sus antepasados más antiguos.

Cuando nos planteamos cómo perder peso, siempre se apunta a lo último, a lo más nuevo en las técnicas de dietas, convencidos de que eso es lo que mejor nos funcionará. Después de todo, la ciencia esta en un constante avance, y cada vez son mejores y más amplias las posibilidades que nos ofrece.

 

Por lo tanto, ¿cuál puede ser la mejor dieta, sino aquella que acaba de aparecer, aquella que toma en cuenta absolutamente todos los conocimientos médicos en existencia, para dar forma a una administración perfecta de cada elemento nutricional y de cada tipo de alimento? ¿Hay alguna duda de que es así?

 

Sin embargo, una de las dietas más importantes del momento se basa en un concepto totalmente distinto. No apunta al avance de la ciencia y a los últimos conocimientos como principales armas, sino más bien todo lo contrario. Se basa en la idea de emular la forma en que comían nuestros antepasados más antiguos. Es la dieta que se denomina dieta paleolítica o, en un forma un poco más pedestre, la dieta del cavernícola.

 

Es probable que nunca haya oído hablar de esta dieta, o que la forma en que se plantea les produzca ciertos resquemores. Pero se basa en conceptos totalmente científicos y que bien utilizada puede ser altamente efectiva para perder unos cuantos kilos. Además, incluye un equilibrio más que interesante entre los diferentes tipos de alimentos que se consumen, amén de no requerir demasiado esfuerzo para ser seguida, ni de una inversión de dinero.

 

Características de la dieta paleolítica

 

En realidad, la dieta del hombre de las cavernas se parece en mucho a muchas otras dietas que andan dando vueltas por ahí

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Es una dieta que se basa en una alta ingesta de proteínas y una muy baja ingesta de carbohidratos y grasas. Como las proteínas son una fuente de energía, pero no son engordantes (a diferencia tanto de los carbohidratos como de las grasas) se produce una baja de peso, al no ingresar al organismo calorías provenientes de las fuentes engordantes.

 

Por supuesto, tiene todos los efectos, tanto negativos como positivos de las dietas ricas en proteínas y pobres en carbohidratos y grasas.


Su particularidad es que se basa en la dieta que seguían, hace millones de años, los llamados hombres de las cavernas, los cuales se alimentaban principalmente de la carne de los animales que cazaban o encontraban, más frutas y verduras que recogían de los árboles.


Es, por lo tanto, una dieta que se basa en consumir productos naturales, de aquellos que el hombre consumió durante toda su existencia y que el organismo está preparado para asimilar, ya que forman parte de su alimentación natural.


Es, por lo tanto, una dieta efectiva y naturista, si bien demasiado parecida a otras dietas populares que se conocen.

 

¿Quién debería seguirla?

 

Todos pueden seguir la dieta del cavernícola. No es demasiado difícil, y solo es cuestión de costumbre.

 

Pero es cierto que hay un grupo de gente que tendrá, casi con seguridad, más problemas para cumplir con los requerimientos de esta dieta. Nos referimos a aquellas personas que son adictas (porque puede llegar, realmente, a ser una adicción) a los carbohidratos.


En realidad, es aquella gente que se auto-declara adicta al azúcar y que no puede pasar demasiado tiempo sin caer en la tentación de comer o tomar algo con un alto contenido de azúcar o, para ser más exactos, de carbohidratos.


El problema con estas personas es que no podrán, probablemente, contenerse y caerán en la vieja rutina al primer signo de falta de carbohidratos (los cuales ni siquiera tardan en aparecer, sino que suelen presentarse en los primeros dos o tres días de la dieta). Si, con fuerza de voluntad, pueden superar este problema que se les presenta, pueden seguir la dieta como cualquier otra persona.

 

Aquellos que no tengan una predilección especial por los carbohidratos son quienes más se beneficiaran de este tipo de alimentación, y podrán seguirla sin demasiados problemas ni ansiedades.

 

¿Cuánto se puede perder?

 

Como en todas las dietas, durante la primer semana se pierde mucho peso (mucho en relación a lo que se pierde luego) pero esto no es un dato como para tener en cuenta ya que, también como en todas las dietas, este peso que se pierde es principalmente agua, que es el peso que más rápido y con más facilidad se recupera.

 

Teniendo esto en cuenta, podemos decir que durante la primer semana se pierden, aproximadamente, entre dos y cuatro kilos y medio.

 

A partir de ese momento, la cantidad de peso que se pierde por semana se reduce a aproximadamente entre medio y un kilo y medio, dependiendo del organismo de cada uno.

Y a medida que uno se acerca a su peso ideal, cada vez se reducirá más la cantidad de peso que se pierde.

 

¿Cuánto cuesta seguir esta dieta?

 

Este es otro de los puntos a favor que tiene esta dieta por sobre otras de su estilo. Esta dieta no cuesta nada para ser seguida. Lo único que debemos hacer es dedicarle un poco de tiempo y aprender correctamente unas cuantas ideas básicas sobre nutrición (salvo en el caso de que ya tengamos conocimientos sobre nutrición, en cuyo caso esta dieta nos resultara aun más sencilla).

 

¿Hay dietas mejores que ésta?

 

En realidad, esta pregunta depende en gran parte de quien la haga y de sus características físicas particulares. No todas las dietas son iguales ni todos los organismos reaccionan de la misma forma, con lo cual no se puede hacer una afirmación global y universal para toda la humanidad.

 

Pero la dieta paleolítica es una excelente dieta, saludable, balanceada, y que se basa simplemente en la naturaleza, y en lo que el ser humano realmente comería si viviese en estado natural y no civilizado (es decir, básicamente, que elimina la comida que se denomina corrientemente “comida chatarra” y los productos procesados).

 

Se elimina todo un grupo de grasas que no se encuentran normalmente en los productos naturales, sean del origen que sean.

La única dificultad que nos presenta esta dieta es ser capaces de dejar de lado un montón de alimentos que normalmente consumimos y que están llenos de carbohidratos. Puede no ser fácil, pero si logramos acostumbrarnos, nos vamos a dar cuenta de que no es tan complicado.

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