El sindrome del patito feo

El sentirse fisicamente feo aparece generalmente en la etapa de la pre adolescencia, momento en el que los cambios de la voz y las transformaciones corporales comienzan a alterar la manera en la que se percibe la propia fisonomi­a. ¿Como ayudar a tu hijo a hacer frente a estos cambios en su cuerpo?
  
  


La insatisfacción con el propio cuerpo puede resultar peligrosa cuando se le
otorga más importancia de la que realmente tiene.

“Todos sentimos en algún momento de la vida una preocupación por determinada
parte de nuestro cuerpo, pero quienes se detienen más de la cuenta en esta
apreciación y dedican horas a querer solventar este “inconveniente” generan una
obsesión que está más cerca de una patología que hay que tratar ya que un
complejo físico no puede interferir negativamente en la vida cotidiana.

Lo peor de todo es cuando este supuesto
defecto no existe o no es tan
importante como lo cree el individuo.

El trastorno de imagen corporal es un mal del siglo XXI que está muy presente
tanto en hombres como en mujeres
”, explica la psicóloga española Ángela
Turienzo.


Cómo afrontar el síndrome del patito feo


1.- Lo primero que hay que hacer es hablar con la persona. “Escucharla y
reflexionar con ella acerca de los verdaderos trastornos que subyacen en su
interior, pero que se reflejan como un malestar con el cuerpo.

Una vez que han aflorado determinados aspectos de la personalidad del
individuo, se puede comenzar a corregir hábitos y costumbres que hasta el
momento resultaron ser contraproducentes en su vida
”, comenta la
profesional.


2.- La aceptación respecto de la
condición fisonómica de cada uno es clave.
“Los problemas no se erradican con una cirugía y aunque sí se pudiera, no todos
pueden permitírsela.

Lo ideal es que la persona afronte su complejo, si es que lo tiene y lo
asuma. Aceptar que es parte de uno es fundamental para eliminar bloqueos, culpas
y demás emociones negativas que se acumulan y terminan por obsesionar cada vez
más a la persona
”, destaca la especialista.


3.- Reestructurar la autoestima. “Una vez que se ha reflexionado sobre el
verdadero problema que aqueja al individuo, hay que intentar regenerar el amor
hacia sí mismo que se ha perdido.

La seguridad tendrá que aflorar y una vez que lo haga, el defecto que antes
se veía como espantoso, se irá visualizando si es que realmente existe, pero con
otros ojos.

Es un camino largo el que se debe emprender, pero los resultados que se
consiguen son muy benéficos y cambian totalmente la manera de ver la vida de
esta clase de personas
”, finaliza diciendo la experta.


4.- Los familiares y amigos de quienes sufren de este síndrome deben acompañar y
ser capaces de generar una visión también diferente a la que ve la persona
afectada.


Es importante que desde un lado positivo se pueda reforzar todo aquello bueno
que se tiene y ayudar a restarle importancia al complejo en cuestión.


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