El perro también está de vacaciones. Parte 2.

Llevar al perro con nosotros significa estar atentos a sus necesidades. Mejor prevenir que curar con alguna todas estas recomendaciones...

 

 

En el caso de que sufra de ahogo por la ingesta de agua, se lo debe poner de espaldas en un lugar seco y levantarlo por las patas traseras hasta que expulse el agua.

Si no se mejora la situación se debe practicar respiración boca a boca corriéndole la lengua a un costado, poniéndole un pañuelo como filtro y soplando simultáneamente se le oprime el vientre. Una vez recuperado el pulso respiratorio, llevarlo al veterinario.

Si el animal sufre de alguna insolación, se debe crear un plano inclinado de arena húmeda y se debe recostarlo con la cabeza del lado más bajo.

Para bajar la temperatura, es conveniente utilizar toallas mojadas y hielo en la nuca. Una vez estabilizado llevarlo al veterinario para que no sufra un abaja de presión sanguínea.

Si el perro comienza a arrastrarse, puede ser por fatiga generadora de calambres. En ese caso se lo debe hacer descansar y tener cuidado porque puede llegar a causar alguna irritación en su carácter.

Una vez superadas todas estas complicaciones, se recomienda bañar al perro con agua dulce, ya que la arena y el mar producen el resecamiento del pelo y el malestar del animal, que no se sentirá muy relajado estando de vacaciones.

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