El control de esfínteres en el niño

Una de las preocupaciones que comparten todos los padres y madres es cómo facilitar el aprendizaje del control de esfínteres en su pequeño. En este artículo se describe el proceso natural en el que los niños lo consiguen así como sus posibles alteraciones
  
  



A partir
de los 2 años se puede iniciar a los niños en el control de sus esfínteres. De
forma natural, éstos alcanzarán primero el control de la orina, que exige un
control permanente, mientras que el intestinal que sólo precisa un control
momentáneo, lo lograrán posteriormente.


A medida
que el niño vaya adquiriendo nuevos hábitos de la higiene se irá percatando de
que el control de sus esfínteres sirve para castigar o premiar a los padres
dando lugar a la llamada moral del orinal en la que el pequeño regala
una disposición bien hecha o castiga ensuciándose la ropa, además de
combinarse esto con situaciones en las que el niño no intenta sino
autoafirmarse, es decir, demostrar que está ahí y que su voluntad cuenta para
los padres.

Es una lucha para demostrar quién tiene mayor poder para decidir,
mis padres o yo, ya que hasta ese momento en el mundo que había vivido como
bebé
, mamá nunca le pedía nada y bastaba que llorase para tenerla a su servicio.


Normalmente, el niño va logrando dominar los esfínteres de forma natural como
parte de su proceso de desarrollo y los padres celebran sus éxitos e ignoran las
ocasiones en las que el niño fracasa en su intento, sin darle mayor importancia.

El problema puede surgir si el entrenamiento que se lleva a cabo es muy severo o
se hace a una edad muy temprana.

Si el niño no está preparado cognitivamente
para aprender cómo llevar a cabo el control de sus esfínteres simplemente no los
controlará y no podrá interpretar la desaprobación de su madre sino como una
falta de afecto que le podrá ocasionar fobia a la situación de control,
retrasándose el proceso.

Si el
entrenamiento es demasiado rígido, aunque el niño esté preparado para aprender
el control de sus esfínteres, actuará haciendo todo lo contrario de lo que su
madre quiere, castigándola como antes se ha citado, es decir haciéndoselo
encima.

A partir
de los 3 años y medio el pequeño ya debe haber logrado el control de su orina
durante el día. Si no ocurre esto, podríamos estar frente a un caso de enuresis
y entonces tendremos que acudir al especialista en desarrollo infantil, como un
psicopedagogo. 

La causa
de la enuresis puede deberse a un mal entrenamiento o una exigencia
demasiado precoz que ocasiona fobia de orina además de el hecho de que el
niño castigue o no a la madre porque ha establecido una mala relación con ella.

La
ausencia de control anal en esta edad se llama encopresis y afecta
generalmente a niños inmaduros que no saben manejar su agresividad o que tienen
excesiva dependencia hacia su madre (niños difíciles o apáticos), algunas formas
de estreñimiento pueden ocultar estos trastornos también. 


Por otro
lado, al niño que tiene un hermano menor la situación de control le será más
difícil que aquel que tiene un hermano mayor, a causa del factor imitación.
Además, los celos pueden hacer perder el control de los esfínteres al niño que
tenía superada esta etapa.

Lo
importante para que el niño controle sus esfínteres es que los
padres refuercen
la conducta de control con alabanzas y acciones positivas después de cada vez
que lo logre, al principio, y que vayan distanciándolas con el tiempo hasta que
el niño haya automatizado e interiorizado totalmente la conducta.

Por Jenny
Guerra Hernández


www.facilmente.org


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