El acné también es un problema emocional

Debido a la presión social y de los medios para que seamos tan bellos como sea posible, el acné ha dejado de ser sólo una enfermedad de la piel para transformarse en una seria amenaza a la autoestima. Pero no todo está perdido…
  
  


El acné es la enfermedad más común de la piel, pero a pesar –o a causa- de ello,
existe un estigma social que margina a quienes lo padecen.


 


Y no sólo porque -de no ser tratado- puede conducir a la desfiguración de la
piel y afectar de forma intimidante la autoestima en los años venideros.


 


Primero, el acné debe no sólo ser tratado físicamente, sino también
emocionalmente. Como el acné afecta predominantemente a los adolescentes durante
la pubertad, que es el momento en donde generalmente se desarrolla tanto la
autoestima como el cuerpo, el acné puede causar cicatrices emocionales también.


 


¿Cómo hace un adolescente, que constantemente está bombardeado por los medios
que le dicen que debe tener un aspecto perfecto, para aceptar el acné como un
problema común que no debería afectarlo en su propia estima?


 


Hay varios consejos que esos adolescentes deberían tener en cuenta para
ayudarlos emocionalmente cuando aparece el acné.


 


– Participar en actividades grupales


– Unirse a los clubes escolares


– Participar de actividades deportivas


– Desarrollar un talento o habilidad


– Conseguir un trabajo part-time


 


Estos consejos ayudan a construir la propia estima que el acné se encarga de
destruir. Por ejemplo, si un adolescente hace algún deporte, entonces no
solamente se sentirá parte de un grupo (aquí comienzan a jugar factores como la
camaradería) sino que también festejará los logros del equipo.


 


Un trabajo de algunas horas le ofrece la sensación de estar siendo útil, de ser
parte valiosa de un equipo de trabajo. El dinero ganado ayuda a darle más
autoestima, que por otra parte él mismo ha ganado.


 


Si el adolescente tiene un talento natural, como la música, los padres pueden
alentarlo a desarrollar el talento. El desarrollo de un talento no sólo puede
infundirlo con una ética de trabajo sano (práctica), sino observar el gradual
perfeccionamiento que lo ayudará a elevar su autoestima.


 


Tal vez el recurso más grande que pueden utilizar los adolescentes para luchar
exitosamente contra las cicatrices emocionales del acné son sus padres.


 


Si los padres hablan regularmente con los adolescentes, y tienen conversaciones
francas con sus hijos adolescentes acerca del acné, entonces el adolescente se
sentirá menos avergonzado por su dilema.



Los padres pueden también contar sus propias experiencias con el acné, ya que la
mayoría de las personas ha lidiado con barritos y puntos negros alguna vez en su
vida.


 


Los padres pueden también sacar provecho de los consejos de otros padres sobre
cómo tienen que ayudar a sus hijos adolescentes a lidiar con el acné.

 


Así como el acné puede ser devastador para los adolescentes durante el
desarrollo de los años de la pubertad, el peor de los miedos puede ser
emocional, no físico.

 

Los adolescentes deberían
recordar que el acné es una enfermedad común de la piel que afecta a mucha
gente. Si el acné está afectando su autoestima, los padres pueden ayudarlos
hablando con ellos y alentándolos a practicar deportes y desarrollar sus
habilidades.

 

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