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Dolor de espalda: ¿qué otros recursos terapéuticos existen?

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Cuando los tratamientos conservadores no son suficientes, queda el recurso de la cirugía. Sepa en qué casos hay que operar una hernia de disco, y qué pasa después.
  
  

El 4° escalón es el
mas temido, ya que implica adoptar la decisión de cirugía.

Esta decisión la toma
el médico cuando el caso tiene suficiente evidencia como para evitar los
escalones intermedios, por ejemplo, en el caso de una hernia discal de grandes
dimensiones, con mucho dolor y que seguramente no va a ceder con la medicación,
el reposo o el apoyo kinésico.

En
otros casos, cuando la evidencia acumulada en el examen clínico y los estudios
radiológicos no son contundentes como para indicar la cirugía de entrada, se
transitará por los escalones de complejidad creciente anunciados, en espera de
buenos resultados, con la sana intención de evitar una cirugía innecesaria.

Un
detalle clave: la decisión no es unilateral, debe surgir del diálogo claro y
pormenorizado de la relación médico–paciente.

La
técnica quirúrgica ofrece varias posibilidades frente a los diferentes
problemas: La extracción de una hernia discal puede ser la única estrategia del cirujano frente a un caso de hernia
solitaria irreductible.

Si en cambio se acompaña de un canal estrecho, deberá
completarse con una laminectomía:– traducción: extracción de las láminas óseas
de las vértebras, para permitir mayor espacio a las raíces y evitar que estén
apretujadas entre sí.

 Si además se detecta una listesis–traducción:
desplazamiento de una vértebra sobre otra por
laxitud
ligamentaria, lo que
lleva a una columna movible e inestable, habrá que recurrir a fijar la columna
con una prótesis metálica (ahora se usa titanio, que es mas liviano y no
impide los controles con la resonancia magnética nuclear).

Existen otra amplia
gama de posibilidades quirúrgicas, que se adaptarán a cada necesidad.

 ¿QUE HAY
DESPUES DEL CUARTO ESCALÓN?

Una
vez traspuesto el cuarto escalón, cuando se suponía que la solución de dolor
era inminente pero las molestias persisten, la desesperanza aparece como un
fantasma en el ánimo del paciente y su médico.

No desanimarse, existe
un quinto escalón.

Esta
última instancia implica que la situación está complicada. En este punto, es
muy sano buscar ayuda para formar un equipo multidisciplinario integrado por:
siquiatras, sicólogos, neurocirujano, especialistas de dolor y kinesiólogos
para revisar lo actuado, buscar donde puede haber fallado la estrategia encarada
y volver a tomar decisiones. Todo esto, claro está, con la presencia y
participación del interesado, el pobre paciente dolorido.

 ¿Hacemos alguna
aclaraciones? :

1°) son muy pocos los
que llegan a esta instancia

2°) quizá corrigiendo
o perfeccionando algunos de los pasos dados se puede subsanar el problema.

3°) Si todo estaba
bien y no obstante no se logró el objetivo de ganar la batalla al dolor, quedan
recursos de avanzada como son algunos procedimientos relativamente nuevos, como
son el implante de neuroestimuladores–traducción: pequeños aparatitos, que
instalados en la cercanía del área "gatillo" del dolor, interfieren
en la conducción nerviosa del estímulo doloroso, el implante de bombas de
infusión de medicamentos y la posibilidad de neutralizar ciertos centros de
dolor en el cerebro, utilizando un sofisticado sistema denominado esterotaxia.

Lamentablemente,
aún después de todo esto puede quedar algún paciente con dolor, por supuesto,
el porcentaje es cada vez menor.

En este caso, es
indispensable que el médico no se dé por vencido y siga al lado de su enfermo,
así como el enfermo mantenga su fidelidad hacia el profesional, estando
consciente que se ha hecho todo lo posible y que la naturaleza nos muestra su
soberbia una vez mas como diciendo: el hombre propone y Dios dispone.

Queda un consuelo:
las investigaciones en el área del dolor avanzan inconteniblemente y en poco
tiempo contaremos con herramientas de gran utilidad, que quizá logren disminuir
el índice de fracasos a 0%.

Además, la misma
naturaleza, soberbia y todo, muchas veces, sin encontrar explicación clara a
este fenómeno, " dispone" que el dolor comience a retrogradar espontáneamente,
como si todo lo hecho hasta ahora tuviera un efecto retardado. Es frecuente.

Antes de despedirnos,
les voy a confesar una intimidad, les ruego no la comenten. Yo también padezco
lumbago recurrente y encontré la solución luego de una búsqueda paciente, sin
llegar al 4° escalón y estoy mucho mejor.