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Deshumidificadores de aire: nada mejor que el aire natural

El porcentaje de humedad relativa adecuado para el confort y la salud está entre el 45% y el 55%, sea verano o invierno. ¿Cómo lograrlo dentro de tu hogar?: con un deshumidificador de aire

¿Qué es la deshumidificación de aire?

No es desconocido que la presencia de moho, humedad, hongos y hasta los malos olores que se generan de espacios cerrados y poco ambientados, producen efectos nocivos para la salud.

Muchos de estos problemas van desde el aire viciado causado por las actividades cotidianas hasta los contaminantes despedidos por los materiales de construcción y el gas radón, que se filtra hacia el interior de los edificios desde el suelo a través de pequeñas aberturas en los cimientos, lo que genera problemas no sólo para la salud sino para las estructuras de las viviendas.

¿Qué tan grave puede ser esta situación hoy en día? Definitivamente se ha convertido en una bomba de tiempo debido a que los cambios climáticos, el paso del calor al frío o viceversa, generan encierro de humedad que produce factores medioambientales contaminantes.  

El moho se forma en lugares oscuros y húmedos, como cuartos de baño, refrigeradores, y la tierra de plantas.

Se reproduce echando al aire unos granos diminutos llamados esporas, las cuales, al ser respiradas, pueden producir una reacción alérgica nasal.
¿Qué es un deshumidificador de aire?

Un deshumificador de aire es un aparato que absorbe la humedad de áreas encerradas y que ayuda a proteger el entorno de los daños perjudiciales del  moho y de la humedad, garantizando así la seguridad residencial.

"Los deshumidificadores son aparatos especialmente concebidos para dar una solución inmediata, rápida y eficaz a todos los problemas originados por el exceso de humedad, sin necesidad de instalación en el caso de los pequeños equipos domésticos, y mínimos gastos de instalación y mantenimiento en los equipos industriales y de mayor capacidad", explica María Victoria Bustamante, Gerente de producto de Megafitness, empresa especialista en aparatos de deshumidificación del aire.

Para María Victoria la calidad del aire interior se puede mejorar hasta en un 100%. "Permite atrapar la humedad y guardarla en un embalse que no se derrama.

Además, mientras que está funcionando no necesita de electricidad. Un buen consejo es ponerlo en el baño, los closet o espacios cerrados y lo mejor es que no daña el ambiente”, asegura la experta.

“Los deshumidificadores se presentan muchas veces como la única opción que contribuye a evitar serios problemas de habitabilidad y mal aprovechamiento de espacios a causa de un alto porcentaje de humedad en el aire. Incluso, solucionan problemas domésticos.

En verano evitan que la humedad se ”instale” en las viviendas y en invierno, en casas donde se condensa el calor, evita que se formen las molestas ”goteras” que pueden, incluso, provocar importantes daños materiales en el hogar”, asegura Adolfo Sastre, arquitecto.

No obstante, sus ventajas van más allá: "en viviendas, locales comerciales e industrias estos equipos no sólo extraen la humedad sobrante sino que también permiten mantener el porcentaje de humedad de forma automática, controlada y constante", comenta Adolfo y se extienden hasta el ámbito sanitario.

Esto último es debido a que mantienen el porcentaje de humedad aconsejable para la salud y el confort humano.

Alergia, ácaros y deshumidificación del aire

Para las personas alérgicas resultan unos grandes aliados, explica María Victoria: "Los ácaros, para desarrollarse de forma óptima, necesitan una temperatura de 25ºC y una humedad del 85%.

En zonas de mayor humedad, un deshumidificador puede reducir notablemente el crecimiento de los ácaros y de los hongos, siempre y cuando se utilice de forma constante y en lugares cerrados".

En este sentido, hay que tener en cuenta que el porcentaje de humedad relativa adecuado para el confort y la salud está entre el 45% y el 55% sea verano o invierno.

"Lo ideal es conseguir que siempre, se tenga o no calefacción o aire acondicionado, ese porcentaje se mantenga" asegura la experta.

María Victoria hace notar que manteniendo los niveles aconsejados, se previene la proliferación de moho y bacterias y los consiguientes malos olores que se derivan de ellos; evitan las anomalías y daños a equipos electrónicos y mecánicos, como la corrosión; evitan el deterioro de elementos de decoración como cortinas o alfombras, cuadros, pergaminos; reducen las dolencias de las vías respiratorias; ayudan a prevenir problemas de salud tales como articulaciones dolorosas o exceso de sudoración, e, incluso, previenen el deterioro de sustancias orgánicas como los productos alimenticios.

Asesoría: Eva Dry
[email protected]

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