Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
[the_ad id="281803"]
[the_ad id="281807"]

Cómo funcionan las armas paralizantes

Este tipo de mini-pistola que emite descargas eléctricas, ideal para defenderse de asaltantes o secuestradores, actúa interrumpiendo las señales entre el cerebro y el resto del cuerpo. Le contamos cómo funciona y para qué sirve
  
  


No daña a quien recibe la descarga de forma permanente, sino que desequilibra el
funcionamiento de su cuerpo de forma momentánea. No causa daños a largo plazo
porque la electricidad que descarga en el cuerpo de otra persona

es
de muy alto voltaje pero bajo amperaje. De esta manera, la descarga no es lo
suficientemente intensa

como

para causar problemas significativos.

 


Antes de aplicar una de estas armas sobre otra persona debemos saber qué cosas
le van a pasar o cómo se va a modificar su condición.

 


El shock eléctrico que descarga un arma paralizante de este tipo se mezcla con
las señales eléctricas que emite el cerebro, confundiendo al cuerpo y haciendo
muy difícil para quien la recibe moverse en forma coordinada.

 


Otro efecto que puede tener sobre ciertas personas es hacerlos realizar mucho
esfuerzo para nada en períodos muy cortos de tiempo. Esto causará un agotamiento
de energía temporal en la persona, que en consecuencia se encontrará
imposibilitada de realizar ninguna tarea.

 


Al activarse, el arma paralizante emite un destello eléctrico brillante que es
bastante intimidatorio; además, algunos modelos hacen un ruido fuerte al ser
utilizados, algo pensado para atraer la atención de cualquier persona que pase
cerca.

 


Si hablamos de modelos más sofisticados, hay algunos que vienen integrados en
teléfonos celulares, con funciones adicionales (como una alarma personal, por
ejemplo) y con una carga de hasta 18.000 voltios.

 


Entrando en acción

 


Para usar un arma paralizante de forma efectiva, se deben apoyar los electrodos
sobre un área muscular del atacante (hombros, muslos, pantorrillas o glúteos).
No se recibirá ninguna descarga eléctrica, ni siquiera si estamos en contacto
físico directo con la persona a la cual le aplicamos la descarga.

 


Para someter completamente al agresor, el arma paralizante debe ser aplicada
durante algunos segundos. Se requerirá más tiempo si el atacante es una persona
de gran talla o peso, o si se está usando un modelo de bajo voltaje.

 


Se debe tener siempre en mente que no corremos el riesgo de matar a alguien con
este tipo de armas, ya que no poseen el amperaje suficiente para causar la
muerte por electrocución. Sólo afectan los grupos musculares más comunes, y no
los órganos como el corazón o el resto de los que cumplen las funciones vitales
más importantes.

 


Un arma paralizante se limita a “confundir” temporalmente a los músculos,
provocando que la persona caiga al suelo y disparando sensaciones de confusión y
desorientación por varios minutos.

 


Sin embargo, un arma de este tipo aplicada sobre alguien con problemas
coronarios puede disparar un episodio cardíaco que termine en la muerte.

 


Tipos y modelos

 

Están a la venta tres tipos de armas
paralizantes. El primer modelo es un arma de carga estática que inmoviliza
utilizando una corriente eléctrica que justamente se basa en una carga estática.
El siguiente modelo se conoce como Arma de Inducción de Fase, que efectúa su
descarga mediante una corriente eléctrica creada a través de un procedimiento
llamado “inducción de fase”.

Por último, está el modelo denominado
T-Wave.

 

Este dispositivo ataca directamente a las señales eléctricas del
cerebro, interrumpiéndo la comunicación entre éste y el resto del cuerpo
mediante una corriente eléctrica que logra una total disrupción
cerebro-muscular.

 


1. Arma de carga estática. Su voltaje va de 80.000 a 625.000. Utiliza de 9 a 20
watts. Las armas paralizantes de entre 80.000 y 100.000 voltios se alimentan con
una batería de 9 voltios; las de entre 200.000 y 625.000 usan dos o tres de
estas baterías.

 


2. Descarga de inducción de fase. Va de los 100.000 a los 625.000, usando de 7 a
15 watts. Este tipo de arma paralizante es más efectiva en la descarga del shock
eléctrico. Un arma de este tipo (esto es, que utilice el método de inducción de
fase) de 200.000 voltios equivale a una de 300.000 voltios del tipo de carga
estática.

 


3. Disrupción cerebro-muscular. Este es un sistema más potente, de entre 18 y 26
watts. Este tipo de modelo es parecido en su forma a una pistola, y dispara dos
dardos que se sujetan al dispositivo mediante dos cables eléctricos.

 


Al tomar contacto los dardos con el cuerpo del atacante, se dispara una descarga
de 50.000 voltios, que causa que los músculos del agresor se contraigan de forma
inconexa. Esto causa parálisis temporaria, aunque no se han encontrado hasta
ahora de que se pueda causar daño permanente.

 


Las señales eléctricas de esta arma (señales T o T-waves) superan a las del
propio cuerpo humano, confundiendo por unos momentos al sistema nervioso.