Cómo evaluar una contraoferta laboral

Muchas veces cuando decidimos abandonar un trabajo, surge una contraoferta que nos hace replantear todo. ¿Qué decisión tomar?

Lo primero que hay que hacer a la hora de evaluar una contraoferta es comparar cuál de las dos propuestas se ajusta mejor a los objetivos que buscamos.


La pregunta a hacerse sería: ¿qué proyecto me ofrecen para que yo me quede en la empresa?

De esta premisa mayor se desprenden otras preguntas secundarias:


· ¿Dónde quiero estar de aquí a cinco años?

· ¿Qué oportunidades de crecimiento tengo?

· ¿La compañía tiene planes innovadores?

· ¿Es competitiva en el mercado?

· Si me quedo en esta empresa, ¿seguiré siendo atractivo en el mercado laboral?

 

Luego sería interesante analizar la empleabilidad que otorga la empresa. Esto quiere decir cuáles son las perspectivas de desarrollo laboral, de crecimiento, y las oportunidades de capacitación que se ofrecen como para seguir siendo cotizado en el mercado y seguir en carrera.

También si la empresa se modernizó tecnológicamente y si es competitiva.


Pero en la balanza también hay que poner la otra posibilidad laboral, ya que muchas se producen una sola vez en la vida, y a veces dejarla pasar puede llegar a costarnos caro.


Y no sólo es el aspecto económico lo que cuenta, también es útil evaluar cuál es el conocimiento que se va a adquirir si se cambia de empresa. O si, por ejemplo, tendremos gente a cargo o se aprenderá el funcionamiento de otro negocio.


La contraoferta y su aspecto económico es lo más difícil de evaluar. Muchos aconsejan irse de la compañía si la oferta es 25 o 30 % superior a lo que se estaba ganando.

Obviamente, antes de cambiar de ámbito laboral es preciso saber si en la nueva compañía se tendrán los mismos beneficios que antes, y si el futuro trabajo no implicará un alto grado de estrés.

 

La negociación cara a cara

 

Luego de reflexionar y pensar sobre la contraoferta laboral, llega el momento de la negociación cara a cara con el empleador.

Lo más conveniente es tener una escucha activa y reflexiva a la vez. Muchas veces, en las charlas pueden surgir propuestas interesantes.

Como dijimos antes, es importante tener en claro cuáles fueron los motivos que nos llevaron a presentar la renuncia para analizar mejor la propuesta del empleador y si se puede vislumbrar algún cambio. También se debe analizar si la compañía tiene planes a largo o corto plazo, ya que de esto dependerá la estabilidad y la posibilidad de un mayor o menor desarrollo profesional.

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