Llega un momento en que queremos hacer una familia, nos casamos, no es un compromiso con nuestra cónyugue sólamente, es un compromiso, y sobretodo, con los niños que vamos a tener, criar, educar y ayudar en el futuro. Por eso que la relación con la madre de nuestros hijos debe ser lo más clara posible, y si es lo más clara posible se deben evaluar las estadísticas de los matrimonios y las formas de relacionarnos. En el matrimonio eclesiástico no hay posibilidad de tener otra pareja fuera del matrimonio. Sinembargo en la práctica vemos que muchos matrimonios no cumplen con esta condición y se ha institucionalizado por costumbre el tener una amante. Judicialmente los hijos dentro y fuera del matrimonio tienen los mismos derechos. Eso me parece bien. A la iglesia le preocupa la moral y a la ley la seguridad de los niños. Para sincerizar la relación, pienso que se debe excluir la fidelidad en el matrimonio eclesiastico, pero se debe mantener la seguridad a los hijos. Deben existir sanciones severas a los padres irresponsables que no le proporcionen manutención a sus hijos.
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