Pretoriano, yo entendí la cuestión de “merecer” en otro sentido; o sea, como que una misma llega a merecer lo bueno y lo malo que le ocurre. Si se encuentra con su pareja y ha tomado la decisión de permanecer ahí, a pesar de que no se llevan bien, merece sentirse mal por su propia decisión; por lo tanto, lo de buscar aparte constituye un esfuerzo extra y una mayor complicación. Lo he escuchado de varios hombres que se jactan y hacen alarde de sus conquistas. No obstante lo que dicen gozar con esas experiencias, viven en un constante sobresalto que tal vez les provea emoción, nunca están tranquilos y tienen que hacer circo, maroma y teatro para salirse con la suya. Una conocida de por acá, dijo al enfrentar a su marido reclamándole: “¿yo infiel?, ¡no hombre!, ¿para que sea doble joda?” Jajajaja. El marido se quedó calladito. Mmmm, quién sabe cómo le irá a esa mujer en su matrimonio, pero por lo de “joda”, pienso que le va mal… quién sabe; pero si anda de pizpireta porque lo necesita, también merecerá cargar con todas las consecuencias, lo mismo el hombre.
Jajajaja, me da risa lo que dice de las mujeres astutas… ¿Qué no es eso lo mismo que hacen los hombres?, ¿con cuidadito para que no se entere su pareja? O sea, en algo valoran la relación de tiempo que tienen; ha de ser cuestión de sentimientos, hijos u otros intereses, y por eso la infidelidad debe ser oculta; si no la apreciaran, no tendría razón de ser la infidelidad. Yo digo que la libertad de hacerlo es por igual para hombres y mujeres, similares las delicias y los padecimientos. Me llega la curiosidad de preguntarle ¿qué haría usted si se entera que su pareja le es infiel? Por lo que dijo, imagino que habría una ruptura; pero digo yo, ¿con qué cara hacer una reclamación?, ¿sería posible?, ¿no merece lo mismo el uno que la otra aunque aquella no lo sepa? No le veo la diferencia: comodinas y comodinos, igualitos, ¿no? Son preguntas que implican respuestas muy personales, si no desea contestarlas está bien, pero me gustaría que respondiera, sólo para ilustrar. UN SALUDO.
Sahara.
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