ROSICLER Y ROSITA
> Por: SAHARA*
> 18:24 Hs, Viernes, 12 de Enero 2007
No, no te hiciste bolas tú sola, te entendí muy bien. “es dificil la situaciòn, porque cuando creo que ya supere su forma de ser, su desapego, el vuelve a ponerme atención” Rosicler, tú no debes superar la forma de ser de tu esposo, él puede ser como él sea, de hecho lo está siendo, él es como él quiere ser. LO QUE SÍ DEBES SUPERAR ES TU FORMA DE SER. ¿Y sabes cómo? SIENDO. Siendo tú, independiente de como él sea en todos los sentidos. Tú no dependes de nadie para ser feliz, tu felicidad depende de ti, no de él, no de cómo se comporte contigo, de si está o si no está. Imagina que él no existe….. dime, si él no existiera, ¿cómo serías tú? Así debes de ser: COMO SI ÉL NO EXISTIERA. Con esto no quiero decir que lo ignores ni que seas indiferente a sus necesidades. A ver, imagina que eres su novia y que él te visita….. imagínate en ese caso de ser su novia ¿qué hacías antes?, ¿qué pensabas?, ¿cómo te arreglabas? ¿Qué hacías antes? Recuerda en un día toda la rutina que llevabas desde levantarte. ¿Qué pensabas? Él era tu novio, tenías cierto compromiso con él, pero eras libre, podías terminarlo, podías elegir a otro novio. ERAS LIBRE. Tenías planes, nada ni nadie te obligaba a llevarlos a cabo, SÓLO TÚ DECIDÍAS, eran tus cosas, tus asuntos, tus proyectos. Sí, él entraba en tus proyectos, pero podías decidir sacarlo de ellos. AHORA TAMBIÉN PUEDES DECIDIRLO. ¿Cómo te arreglabas? ¡Uy!, qué bonita, ¿no? Querías verte despampanante, atractiva, bella, impecable, tenías ilusión. Verte arregladita te daba una imagen satisfactoria de ti. Sabías que podías. Debes saber que AHORA TAMBIÉN PUEDES, obviamente ubicándote en tu edad y en tus posibilidades, (ha pasado el tiempo) pero eso hacemos siempre las mujeres, no es difícil. Tienes tiempo para ti, ahora tienes tiempo. Lo agradeces, ¿verdad? No necesitas cuidar a tus hijos, ellos se cuidan solos. Ahora necesitas cuidar a la mujer que vive en ti, necesitas cuidarte a ti, mimarte, quererte, amarte. ¿DÓNDE ESTÁS ROSICLER?, ¿DÓNDE TE QUEDASTE?..... VEO QUE AQUELLA ROSITA DULCE Y JOVEN QUE ERAS ESTÁ SALIENDO A RECIBIR A LA ROSICLER MUJER DE AHORA….. LO VEO TAN CLARO QUE ME EMOCIONA. Mira, Rosita la joven está gratamente sorprendida por encontrar a Rosicler, la mujer madura, la ve fuerte, valiente, pero un poco triste. Rosita la joven no le reclama a Rosicler la mujer, al contrario, la felicita por su valentía y fortaleza y la invita a seguir siendo valiente y fuerte porque así continuará siendo feliz. Le dice que Rosicler ya cumplió formando a sus hijos, que ahora debe darle la mano a Rosita porque ella lleva todo el entusiasmo de la juventud en su corazón. Rosicler le tiende la mano a Rosita y comienzan a caminar juntas. Platican, están animadas, muy contentas porque finalmente se encontraron. Rosita la joven le platica a Rosicler cómo hace ella para ser feliz. Rosicler comienza a recordar que así era ella y le cuenta a Rosita toda la hazaña de formar a sus hijos, las alegrías y las tristezas, está satisfecha porque logró lo que se había propuesto. Rosita ríe y llora mientras la escucha, no lo puede creer, pero tampoco puede desconfiar de su amiga Rosicler, la quiere mucho. Rosicler también quiere mucho a Rosita y mientras le cuenta sus cosas, está observando los gestos y las exclamaciones de Rosita. Rosicler está reconociéndose en esas expresiones y se estremece, llora mucho y por largo tiempo. Rosita la entiende y la abraza, llora con ella, pero las lágrimas de Rosita son diferentes a las de Rosicler, las de Rosita son de alegría porque encontró a Rosicler y la puede ayudar. Las lágrimas de Rosicler son de dolor y está desesperada porque no encuentra la forma de integrarse nuevamente en Rosita la joven, la soltera, la libre, la feliz, la dulce, la tierna, la bella e ilusionada llena de proyectos y entusiasmo por la vida….. no encuentra la forma….. Piensa, se tarda mucho tiempo pensando cómo hacerlo….. Finalmente dice Rosicler: –¡Qué cabrones!, ¡si soy yo misma unos años más vieja!, ¡Síiii!, unos años más vieja, más madura, más fuerte, más valiente, con más experiencia, con más formas de ser feliz, tengo unos hijos maravillosos y hasta un nietecito que va a nacer. ¡Ay!, ¿dónde estaba yo? – Estabas perdida Rosicler, te perdiste porque te olvidaste de ti – dice Rosita–, Te perdiste porque decidiste anteponer tu felicidad a la de los demás, te perdiste porque te buscabas en los ojos de tu esposo y no te encontrabas porque él no estaba, se había ido y tú no te dabas cuenta, ¿recuerdas? NO PODÍAS VERTE EN SUS OJOS PORQUE ÉL YA NO ESTABA Y TÚ QUERÍAS QUE ESTUVIERA. TE BUSCABAS DONDE NO DEBÍAS BUSCARTE. Pero eso no importa ya, ahora lo hermoso es que comenzaste a buscarte en ti misma….. y mira, aquí estás, ¿me reconoces?, ¿te reconoces en mí? –¡No, no puedo, no es verdad!, mírame cómo estoy, mi cuerpo no es el mismo de antes, he sufrido mucho….. tú no sabes, no imaginas….. –Lo sé todo de ti, ¡todo!..... Sí, no te dé pena. Sé todo lo que hiciste para que él regresara y no regresó, sé todo el tiempo que esperaste y aún esperas….. Siempre estuve contigo, pero tú no querías verme, te daba vergüenza porque el sufrimiento que estabas viviendo no era parte de tus planes. ¿Recuerdas que al casarte lo único que querías era ser feliz? –Sí, lo recuerdo, pero mírame, no soy feliz, él no me hace feliz. He sido feliz por momentos, cuando él viene….. –Rosicler, estás confundida, tu felicidad no depende de nadie más que de ti misma. –¿Pero cómo? –Ámate. Para amar, primero debes amarte a ti misma, no permitas que te maltraten, rechaza el maltrato con dulzura, así como tú eres. Cuida tu salud, ponte bella, anda al gimnasio, relájate. –Rosita, ¿en verdad existes?, ¿no estoy soñando? – Sí Rosicler, existo, soy tú misma, no soy un sueño ni tú eres una pesadilla, somos reales, somos la misma persona, pero ahora enriquecida por toda la experiencia que has acumulado durante tantos años. Ven, estaremos bien. ***** Rosicler se queda pensando y dice: –¡No, espera Rosita!, tú eres la que debe venir conmigo, yo debo guiarte, yo soy la de la experiencia. Necesito aconsejarte, cuidarte, para que no te pase lo que a mí. Pobrecita, ¡No!, no quiero que te pase lo que a mí, ¡Jesús! Debes ser prudente, sensata, fuerte, valiente, estar alerta, no dejar que te maltraten, trabajar duro, ¡muy duro!, sin rendirte, ¡nunca rendirte!, ¿me oyes? –Rosicler….. ¿Olvidas que somos la misma persona? –Oh, es que me duele la cabeza….. –¡Pamplinas!, toma tu medicina. Estaré contigo siempre, dentro de ti. ¡Me alegro tanto de este encuentro….. ¡Oh!, ¡dejaste de llorar!, ¡qué alegrííííaaaa! ¡BIENVENIDA ROSICLER! –¡BIENVENIDA ROSITA! ¿Vamos? –¿Y qué harás con él? –¿Él?, ¿él? No tengo que hacer nada, él hará lo que necesite hacer, siempre lo hace….. Pero yooo, yooo….. ¡YO, SERÉ YO! ¿DÓNDE ESTÁS ROSITA?, ¿DÓNDE TE QUEDASTE?..... VEO QUE ESTA ROSICLER DULCE Y MADURA QUE ERES AHORA, ES LA MISMA QUE UN DÍA PARTIÓ EN BUSCA DE LA FELICIDAD PORQUE NO SABÍA QUE LA LLEVABA DENTRO, ESTO LO ACABA DE DESCUBRIR. CON MUCHO CARIÑO “PINCHI”. Gracias por tu abrazote y tus besitos. Sahara.



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