Lo que no nace no crece
> Por: FRANCHO1220
> 2:57 Hs, Miércoles, 25 de Octubre 2006
Para Camucha2007 De Francho1220 Disculpa por la demora. Hay un sinfín de motivos, comenzaré a ilustrarte. Tanto varones como mujeres creen que el sexo es sucio. Y realmente lo es, si uno no tiene un diligente aseo personal. Sobretodo el femenino, por su cercanía al ano. Y para evitar esos olores desagradables, lo he dicho siempre, debemos usar tan sólo agua y jabón. Y si quieres darle un toque personal, rocía perfume sutilmente, pues en el momento de compartir sexo, el humor que emana nuestros cuerpos es el mejor afrodisiaco. Me he topado con muchos machos que consideran el sexo oral asqueroso, llegando al absurdo de no permitir que su pareja lo haga, nunca lo han hecho y jamás lo harían. El fundamento planteado por parte de ellos, que es propio de gente pervertida. Pero ¿qué es lo pervertido? Acaso no nos gusta sentirnos bellos, deseados y amados: resplandece nuestros ojos, se nos sube la sangre a la cabeza, sentimos una enorme ansiedad por calmar en nuestro vientre y tratamos de portarnos bien, aunque sea con nosotros mismos, cuando copulamos...... También puede ser lo que me ocurre. Por lo general practico el cunilingüismo a mis parejas, me gusta hacerlo (siempre y cuando esté limpio), saborear su esencia personal. Pero, ese entusiasmo disminuye con el tiempo a tal punto que ya no lo hago. Sin embargo, si llegase una nueva hembra a mis manos, lo haría con mucho gusto. ¿Por qué? Es carne nueva y disfruto urgando cada parte de su cuerpo, pues las mujeres son realmente diferentes por más que digan: "que tiene ella que no tenga yo". El rostro, las tetas, la cintura, el abdomen, el culo, las piernas, la vulva, la presión de la vagina, etc. Cada una de ellas es muy singular. En una oportunidad, al ver a mi pareja de turno desnuda esperándome con las piernas abiertas para que le haga el coito; a mi me entró un deseo grandioso de lamerle la vulva, era ineludible no saciarme. Y lo hice. A tal punto que le había quitado ese olor y sabor tan particular. Luego, acerque mi rostro y le pregunté ¿te gustó? e intenté besarla. Esquivó mis labios, respondiéndome molesta que no le agradaba esas cosas. Después, me salgo enterando que le gustaba el pene como caramelo, por lo tanto hacía gala de promiscuidad, la habían contagiado de una enfermedad venérea por lo que estaba en tratamiento. Le daba asco su cuerpo, pero no podía con su genio. Sí es tu pareja estable, sugiérele hacer la pose del 69, osea al mismo tiempo ambos se hacen el sexo oral. Así conseguí que una chiquita me lo chupe. Cada mujer tiene su estilo para mamar el pene. Sólo una consiguió hacerme eyacular sin masturbarme. Que tal estilazo, mañosaza. Sabía dónde estaba el punto erógeno del pene ¿dónde es? En el frenillo. A esa parte del glande le pasaba la punta de su lengua con que maestría, luego me mordía el glande (suavemente), se comía todo mi glande presionándolo hacia adelante, que no aguanté más. Eyaculé en su boca, haciendome sentir un doble orgasmo al verla tomarse mi semen con gusto y alegría. Una amiga me contó que su primera pareja le obligó a chuparle el pene. Ella se sintió indignada y denigrada después de hacerlo. Pero con el paso de los días le fue gustando. Entre mujeres le comentaron que si se le chupa el pene a un varón es difícil que éste te deje. Y de verdad, a que macho no le gusta una buena mamada. Por eso ella a su actual pareja le da reverendas mamadas no muy a menudo, porque el placer deja de ser placentero cuando es a menudo.



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