Los secretos del orgasmo femenino
> Por: FRANCHO1220
> 18:38 Hs, Miércoles, 11 de Octubre 2006
Para Coralito02 De Francho1220 Mirá, cuando tengo una mujer desnuda entre mis manos, el deseo desborda por mi rostro. Sólo quiero saciar mi hambre de hembra y para lograrlo recurro al uso de todos mis sentidos. Como varón, a título personal, me es delicioso lamer la vulva (cunilingüismo). Introducir la lengua, morderle el clítoris, penetrarle mis dedos y sobar las paredes de su vagina. Sus labios mayores y menores (los cuales son grandes) me los como, muerdo y estiro. Todo eso la hace delirar y a mí me enorgullece. En ese acto huelo, husmeo, saboreo, toco su sexo y escucho el concierto de gemidos, incitandome a seguir, gritándome que soy todo un macho en la cama. Adoro la vulva. Y para no perder ese encanto, sugiero que la mujer con pareja debe tener la vulva limpia. Basta lavarla con agua y jabón, para que esté siempre lista. Esto me trae a la memoria de una adolescente que conoció los placeres sexuales conmigo. Le encantaba que le haga todo lo anterior. Me visitaba sólo para complacerla. En una oportunidad me dí con la sorpresa que lo tenía con un fuerte olor, que me desagradó. Que pasa, porqué no comienzas, me reclamó. Está sucio, le incripé. Si quieres que lo haga debes de venir con la vulva aseada. Y bueno, como el pene no tiene olfato, de todas maneras copulamos. Al penetrarle se quejó: "duele rico". Al final me comentó que no le gusto mucho. Desde ese día, nunca más me trajo la vulva maloliente. Suerte. Sugerencias y consultas a [email protected] Sólo contestaré a mujeres.



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