LUZAZA
> Por: SAHARA*
> 14:07 Hs, Miércoles, 11 de Octubre 2006
Luzaza, ¡un hombre cuando cocina es una cosaaa…..!, tiene las manos batidas, ocupadas, está indefenso. ¿Conque le sobró energía? (alejar los cuchillos y verticalotes, digo, palotes). Mmmm, una mirada perversa, una sonrisa de agua….. rehiletes por manos, quitar el mandil, encender el horno, avivar el fuego, incorporar los ingredientes en la mesa, amasar apasionadamente, sazonar….. subir, subir y subir. Ay no, aquí ya no hay libertad….. No sé, es profundamente erótico y líquido, en el fondo, la forma de un hombre cocinando. Me llegan perversidades y ternuras por las yemas, que claras tocan de manera envolvente, la masa que se forma. Porque cuando hay fondo, existe la forma. Cuando hay forma, se busca el fondo. Y cuando el fondo y la forma se dan la mano, todo sale de alguna forma. Pero es que sale porque primero entró, ¡y de qué forma! Y si llega al fondo la forma, sólo es cosa de mano, de un mano a mano de fondo y de forma. Porque si no, ¿de qué se trata el pan?, ¿no es cosa de batir, batir y batir?, y si al pan pan y al vino vino….. ¿no separan las yemas de las claras para verlas que se paran? ¿Y el fuego?, ¿no debe tener un buen nivel para que esponje bien? ¿no es erótico todo este paradero de formas en fondos, de panes con vinos y la leche? ¿y si se viene o se va, y si se vino? Pero aquí hay una contradicción, porque mientras más se abre el horno, más se esponja el pan. ¿Y el pan, mientras más esponjado más furioso? ¿No es cosa maravillosa eso de los cojones?, digo, cogederos, digo, huevos? Porque si no hay huevos no hay pan, ni hay esponjosidad, y si no hay esponjosidad no se para nada aunque haya liquidez. Por eso es que de los huevos, separan las claras, y a las claras vemos al batir, que las claras tienden a subir, y al incorporar a la mesa el batidero, y la forma en el fondo, ¿no hay una incorporación de fondos en buena forma?, ¿y la in-corporación no es de cuerpos in?, in-vadir un cuerpo con el otro hasta el fondo y la forma de subir*, subir* subir*, subir*, subir* y subir*, ¿no es cosa de cocinarlo bien? Y luego la comedera….. o antes en el devenir de irse o de venirse para volver a empezar….. ¡Yaaaaa! Por eso digo que si hay cojones debe de haber un hombre, y un nombre al cual dirigir la cojonería….. ¿qué es muy difícil preguntar, “Sahara, por qué te parece, o por qué te gusta un hombre que cocina”? ….. y que si la risa de las arañas….. y los araños ¿QUÉ IM–POR-TA? Ay Mariana, Mariana, te quedarás otra vez solita con tu “Casillero” chileno sin descorchar….. y ha de ser mejor así porque al diablo le gusta meter a la masa un ch….. para que parezca cortada….., y dejarla reposando unos veinte minutos, jajajajaja, pero tú, conserva la forma. ¡Cuidado! ¡No, no, no!, no vayas a empezar otra vez con tu enredijo del fondo y la forma, que ya no sabes ni dónde quedó….. el cojón, digo, la bolita, si en las hojaldras o sobre la mesa como las cartas….. Ay Mariana….. con lo que te encanta esa timidez de cocinero “al ch…..”, jajajajaja, y las manzanas….. ¡ay, las manzanas de la tentación! Jajajajaja, que si son verdes, rojas o amarillas, que si aciditas, que si muy sanas para la digestión….. ay Mariana, tú con que sean manzanas, ¿verdad?..... mientras no sean peras….. Y como el vino también es bueno para la digestión, y también viene de una fruta que es la uva, y también tiene una leyenda escrita en la botella donde el diablo espantaba para la “no tentación”….. ¿por eso te gusta verdad?, ¿o porque tiene diablo?, ¿o porque vino el diablo ayer y se fue?, ¿o porque no dijo “Sahara”?..... ¿Qué más da Mariana?, él tiene que trabajar y aprender, sí, APRENDER….. porque está chiquito, ¡pero qué grande es! No te apures Mariana, tú, como siempre, espera, y no te sientas solita….. y aprende Mariana, aprende tú también, pero siempre con cojones, ¿va? Sahara. “Mujer enloquecida porque un hombre cocina al ch…..” ¡Cuidado Mariana!, no te vaya a llegar uno. (¿?)



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