LUZAZAAAAAAA
> Por: SAHARA*
> 17:17 Hs, Martes, 12 de Septiembre 2006
Muchachito de mis sueños, mi talismán, mi Luzaza… no, pendejo no. ¿Por quererme?, ¿por recordarme? No, pen….. eso, no. Por eso y por ser como usted es… MI MAESTRO ALUCINADO, usted se gana la gloria, MI GLO-RIA ¡ay Dios!, no. Tendría que construir otra gloria, una nueva porque la que conozco ya se gastó. Hay algo que se come que se llama gloria ¿o no? No, se llama alegría, esas bolas de amaranto con miel. Me gustan cuando está recién tostaditas, siempre tengo unas cuantas para cuando alguien está triste y le digo que le regalo una alegría para hacerlo sonreír. Luzaza, tengo los párpados así, ardiendo, me duelen y ya estoy viendo el teclado a través de una cortina de lágrimas….. ¿pueden ellas, que son calientitas, conmoverlo en la intimidad de un abrazo emocionado, lleno de nostalgia y claridad acuosa?, ¿un abrazo que nos haga volar?, ¿subirnos a las nubes y escondernos?, ¿y no saber más? Yo, Sahara perdida, y por eso buscada y encontrada en medio del perfume que uso, “Red Door”, escandaloso y alucinante como yo, amargo al gusto, pero dulce al olfato y eterno como mis sentimientos, declaro formalmente inaugurado un año más de éxito a mi adorado Luzaza. Un año de realización en todos los órdenes. Ay Mariano, ay Mariano, las cosas que tienes….. y esas manchas que dice la madre….. ¿podría besarlas todas? Ya no serían noches de narices frías….. ¿podría? Luzaza, qué cosas me hace decir y soñar….. figúrese, imagínese, ilústrese, el sueño más extraordinario que he tenido provocado por usted y este foro. Era en dibujos animados, un tren que corría por el desierto con dos máquinas, una en el frente, la otra detrás, en la cola. Cada una tenía cara de libélula. Junto a la máquina del frente, el único vagón era de cristal cortado y a su paso, con los rayos del sol, se formaban muchos arco iris sobre la arena. Los otros departamentos no eran vagones, eran góndolas venecianas cargadas con montañas de estrellas. Por el camino que recorría el tren iban creciendo arces, sus hojas caían y se convertían en manos, sus manos, y tenían algo que yo creo era miel de maple porque olían y sabían a miel. Una noche el trenecito se cansó y se detuvo porque pensaba que ya casi llegaba a su destino y quería arribar fresco y descansado y recién bañado. En la noche ocurrieron cosas maravillosas que me tomaría mucho tiempo describir y que pienso poner en un cuento. Cuando despertó veía que se le atravesaban dunas en los rieles, entonces desplegaba unas alitas de libélula de las dos máquinas y volaba, las góndolas hacían como una hamaca, la hamaca de Kari, ¿recuerda? Las estrellas saltaban y volvían a caer acomodaditas, como esas estrellas del árbol de navidad. Después se posaba el tren sobre el otro extremo descubierto por la duna y lo hacía suavemente sobre los rieles, así como las libélulas desovan en el agua. El tren se limpiaba el sudor con sus alitas y veía a lo lejos el amanecer que era una aurora pintada con hojas de los arces en sus diferentes tonalidades ¡un paisaje de arces en el cielo!, y el sol….. ¿sabe qué era el sol? El sol era una enorme hoja de arce, de maple, LA BANDERA DE CANADÁ Luzaza, le escribo después. Llegó una amiga con problemas y llorando y…..ni modo de dejarla solita. Lo quiero mucho y deseo que su día de cumpleaños sea espléndido. En la noche habrá fiesta para todos en honor de Luzaza, traigan lo que deseen tomar. Yo no sé si el festejado pueda acompañarnos ¿podrá? AY, QUÉ ABRUPTO BAJÓN DE LAS NUBES. Sahara.



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