Quiero que sepas que me arrepiento mucho de las peleas tan duras que tuve contigo un día aquí, después de haberlo reflexionado mucho, reconozco que debí haber seguido más a mis sentimientos que a mi temperamento.
Te lo digo muy sinceramente y con mi corazón:
Discúlapeme por las ofensas tan desconsideradas que tuve aquí contigo.
Eres una mujer que vale mucho, y con dolor reconozco que en su momento no supe verlo.
Te sigo queriendo mucho
Pretoriano
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