... el foro estaba solo. Solito. Ya nadie quería estar en ese callejón. Agazapado y nervioso llegó el anti-fémina. Bajó como comadreja al gallinero, silencioso, mirando a todos lados. Se percató que no estuviera Jibaro. Su pesadilla. Entonces empezó a gritar obscenidades y vulgaridades, nadie lo escuchó. La Diosa Asirí bajó de las nubes donde estaba meditando, se asomó y lo vió: caminaba en cuatro patas, echaba espuma por la boca, pálido de la rabia, lleno de aserrín (su papá lo había obligado a trabajar todo el día en su carpintería, era el precio para dejarlo entrar a internet en la única computadora que existía en ese lugar), tenía un garrote en la mano. Y miró hacia el cielo. Vió a la Diosa Asiri, y se calmó. Esa mujer se le parecía a su madre, era la única persona que entendía su frustración. Entonces dejó el garrote en el piso, se arrodilló y miró al cielo y dijo:
" jibaritooooooooooooooooooooooooooooooooo te quiero mucho"
jajajajajajajajajajaj
No se rían que la cosa es seria.
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