QUE LA PAZ ESTÉ EN TODOS, ESTE DÍA. UN ABRAZO CON CARIÑO.
El adversario es sabio.
Siempre que puede, hace uso de su arma más fácil y efectiva: la intriga. Cuando la utiliza, no necesita hacer mucho esfuerzo, porque otros están trabajando para él. Con palabras mal dirigidas se pueden destruir meses de dedicación, años en busca de armonía.
Con frecuencia el guerrero de la luz es víctima de esta celada. No sabe de dónde viene el golpe, y no tiene cómo probar que la intriga es falsa. La intriga no permite el derecho de defensa: condena sin juicio previo.
Entonces él aguanta las consecuencias y los castigos inmerecidos, pues la palabra tiene poder, y él lo sabe. Pero sufre en silencio, y jamás usa la misma arma para atacar a su adversario.
Un guerrero de la luz no es cobarde.
“Dad al tonto mil inteligencias, y él no querrá sino la vuestra”, dice el proverbio árabe. Cuando el guerrero de la luz comienza a plantar su jardín, repara en que el vecino está allí, espiando. Le gusta dar consejos sobre cómo sembrar las acciones, adobar los pensamientos, regar las conquistas.
Si atiende a lo que le está diciendo, terminará haciendo un trabajo que no es el suyo; el jardín que ahora cuida será idea del vecino.
Pero un verdadero guerrero de la luz sabe que cada jardín tiene sus misterios, que sólo la mano paciente del jardinero es capaz de descifrar. Por eso prefiere concentrarse en el sol, en la lluvia, en las estaciones.
Sabe que el tonto que da opiniones sobre el jardín ajeno, no está cuidando sus plantas.
Para luchar, es preciso mantener los ojos bien abiertos. Y tener al lado compañeros fieles.
Sucede que, de repente, aquel que luchaba junto al guerrero de la luz pasa a ser su adversario.
La primera reacción es de rabia; pero el guerrero sabe que el combatiente ciego está perdido en medio de la batalla.
Entonces procura ver las cosas buenas que el antiguo aliado hizo durante el tiempo que convivieron juntos; intenta comprender lo que lo llevó a un cambio tan repentino e inesperado de actitud, cuáles son las heridas que se fueron acumulando en su alma. Busca descubrir qué es lo que hizo que uno de los dos desistiera del diálogo.
Nadie es totalmente bueno o malo; el guerrero piensa en esto cuando ve que tiene un nuevo adversario.
Un guerrero sabe que los fines no justifican los medios.
Porque no existen fines; existen solamente medios. La vida lo lleva desde lo desconocido hacia lo desconocido. Cada minuto está revestido de este apasionante misterio: el guerrero no sabe de dónde vino ni hacia dónde va.
Pero no está aquí por casualidad. Y se alegra con la sorpresa, se encanta con los paisajes nuevos. Muchas veces siente miedo, pero esto es normal en un guerrero.
Si sólo piensa en la meta, no conseguirá prestar atención a las señales del camino; si se concentra solamente en una pregunta, perderá varias respuestas que están a su lado.
Por eso el guerrero se entrega.
Un guerrero sabe que existe el “efecto cascada”.
Ya vio muchas veces a alguien actuando mal con quien no tenía el valor para reaccionar. Entonces, por cobardía y resentimiento, esta persona descargó su rabia en otra más débil, que a su vez la descargó en otra, formando una verdadera cadena de infelicidad. Nadie sabe las consecuencias de sus propias crueldades.
Por eso el guerrero es cuidadoso en el uso de la espada, y sólo acepta un adversario que sea digno de él. En los momentos de rabia, prefiere golpear una roca y magullarse la mano.
La mano termina sanando; pero el niño que terminó recibiendo porque su padre perdió un combate, quedará marcado para el resto de su vida.
Cuando llega una orden de cambio, el guerrero se despide de todos los amigos que formó durante el transcurso de su camino. A algunos les enseñó cómo escuchar las campanas de un templo sumergido, a otros les contó historias alrededor de la hoguera.
Su corazón se entristece, pero él sabe que su espada está consagrada y debe obedecer las órdenes de Aquel a quien ofreció su lucha.
Entonces el guerrero de la luz agradece a los compañeros de jornada, respira hondo y sigue adelante, cargando con recuerdos de una jornada inolvidable.
Sahara.
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