ILONA
> Por: SAHARA*
> 19:42 Hs, Domingo, 11 de Junio 2006
Hola, yo conozco el tejuino, fue en la playa que lo probé por primera vez, traía una sed… y por curiosidad, bueno, se me fue, se me quitó la sed. El sabor no era desagradable, pero no me gustó tanto como para que se me antojara de nuevo, mejor una cerveza o agua pura, todo el día tomo agua. Perdón, al decir diluvio, la palabra “diluvio”, me trae idea de abundancia, y la primera vez que la escuché fue con las monjas de la Paz. Claro que entiendo el diluvio de estrellas, pero como que no me siento merecedora de tanto brillo. Qué hermoso, gracias. En la primaria me hubiera juntado con usted, le decía, es que me hubiera gustado aprender a guerrear como lo hace. El Niño Arcoiris es alguien especial, tiene 24 años, nos quedamos horas platicando por el Messenger, me presenta sus proyectos y los somete a mi juicio. Ahora está haciendo un cortometraje de 30 minutos donde un niño terrícola le explica a un extraterrestre cómo somos los seres humanos, lo hará con dibujos, fotografías, narración y música, es para concursar en Venezuela. Es posible que gane porque es genial. Su abuelo fue productor de cine y de ahí le nace la inquietud. De niños éramos vecinos y cuando llovía, salíamos a la calle a poner barquitos de papel en la corriente, sobre los arcoiris de gasolina que se formaban sobre el agua. Después, cuando los árboles de galeana crecieron, hacíamos barquitos con sus vainas, les poníamos mástil con un palito atravesado y una vela, imaginábamos la música que acompañaría su navegación como si fuera una película y cuando el barquito se perdía calle abajo, encogíamos los hombros pensando que otro niño se divertiría con él. A veces escribíamos mensajes en la vela donde preguntábamos a quien lo encontrara si le gustaba la lluvia, o muchas cosas que se nos ocurrían. Perdimos contacto mucho tiempo, hasta que nos encontramos en el chat, él se llamaba “Niño Arcoiris”, yo le puse así. Cuando lo vi me emocioné hasta las lágrimas pensando si sería él. Lo abordé preguntándole por qué había elegido ese nombre y me contó nuestra historia de niños, que una amiguita Sahara le había llamado así. Yo me llamaba Saharazul*, el asterisco era una estrella, al identificarnos nos fuimos al Messenger, nos vimos por la cámara y fue una chilleta entre risas y lágrimas. ¡Ja!, y luego dicen que por qué, esos arcoiris del agua, decíamos que eran espejos mágicos, porque veíamos el cielo y no había arcoiris, fantaseábamos pensando que sólo eran nuestros ¡qué bonitoooo! Jajajaja, yo lo estaba carburando, eso de ser su cuñada, pero Luzaza no quiere hijos y a mí me urge uno ya, porque el tiempo se va y este es mi tiempo. Mi querido Neo será el salvador del Neurozión y a mí que me lleve la erosión ¡No hay derecho!, ¿y si se va tan lejos? ¡ay Dios, estoy volando muy lejos! ¿Y mi Zeusita o Zeucita? ¿y mi pedacito de Dios? Jajajaja. Claro, y nos volvemos ángeles de plumas extrañas y nos vamos a buscarlo volando. Mi profesión también es de ver gente, pero no como la ve usted, pero si me quedo viéndola y me ven, pensarán, descubrirán que estoy loca y eso no es bueno para mi trabajo, mejor la veo en el cine cuando nadie me observa y me divierto más. BESOS DE PLUMAS DORADAS. Sahara.



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