¡Ahora resulta! ¿yo soy la madre superiora de la caridad? Jajajajaja, no, yo ¡para nada!, ¿cuál?, no ni empiecen, yo aquí solitaria y triste en mi desierto. ¡Nada de madres!
Yo confío en que pueda Luzaza con esto y con más, pero me rebela. No puedo hacer nada, yo estoy con mi lucha que es difícil. Además, a nadie le ha pedido ayuda… debo entender, sí, la desilusión es grande… ¡YAAAA! No hablemos de eso, es su asunto, él podrá.
Su vaso tiene la capacidad de la botella de vino blanco que ya casi se terminó, ahora tendré que ir a casa y enfrentar el tráfico… no importa, si la ortografía me sale bien, los ojos no se confundirán, ¡uy! No, no se confundirán. Si mañana no estoy, búsquenme en algún hospital.
Sahara.
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