Ay muchachos, yo creo que eso... pobres monjitas, vamos a dejarlas en paz, digo, ¿es posible? son seres tan indefensos... algunas son tremendas, pero nunca más que quienes estamos fuera del claustro. Tienen sus ideas, su doctrina, y, pues... allá ellas.
¡SALUD!
Sahara.
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