Comparto todas las opiniones de MCFINNEGAN, desde la que dice que ojalá que todas las ex- fueran como NENA22, hasta la de que nuestros hijos nos necesitan.
Lo que complementaría es que tod@s debiéramos de hacer un ejercicio de reflexión, en el sentido de reconocer que no podemos hablar, en la gran mayoría de los casos y en sentido estricto, de la existencia de un(a) mal@ y un(a) buen@; reconocer nuestros propios errores y llegar al (a la) otr@ con la convicción de que también la contraparte posee virtudes (aunque nos cueste aceptarlo, dado el contexto de agresiones en el que nos hemos desenvuelto). Sé que ésto sucede solamente en muy contadas ocasiones (generalmente existen mil cosas que complican el asunto) y como varón debo de reconocer que la mayoría de los hombres tendemos a ser más egoístas e irresponsables en relación a nuestros hijos y nuestra antigua compañera o esposa; sin embargo, creo que vale la pena tener presente una voluntad a superar las adversidades, a partir de estar convencidos del daño que les estamos haciendo a nuestros hijos (inocentes, vulnerables e inermes).
¡No dejemos que el rencor ni la irracionalidad nos ganen! Ojalá y siempre pudiéramos pensar que con esa persona con la que estamos peleando tuvimos en algún tiempo sueños compartidos, esperanzas, alegrías... Y si definitivamente no podemos regresar al pasado, hagamos un esfuerzo por pensar ya no en el desamor y en la ingratitud con nuestr@ ex-, sino en el amor que tenemos hacia los peques...
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