Así le decíamos, aunque se llamaba Noé, un conejito extremadamente amoroso y mamero... vivió 5 años y era muy delicado de salud... ademása raíz de una mutación le empezó a salir de adulto pelo adentro de la boca y le costaba mucho masticar... era un conejo que no podía roer zanahorias ni lechuga y comía alimento balanceado que yo se lo hacía papilla con agua caliente... el problema del pelo no tenía solución... lo vieron muchos veterinarios y escuchen esto por favor: uno especialista en animales pequeños cuando le pregunté qué hacer para solucionar lo del pelo me dijo "y yo qué sé" Perece mentira... un veterinario... de hecho, su primer síntoma fue salivar mucho, el ignorante doctor creía que se trataba del hígado o algo similar... fuí yo la que notó que el problema estaba en su boca, yo que no soy veterinaria pero lo conocía mejor que nadie y con sólo mirarle los ojos me daba cuenta de como se sentía... En la facultad de veterinaria me dijeron que nada se podía hacer... fué una mala época que pasó de joven pero pudo salir de esa... aunque casi se muere de desnutrición y ese maldito Dr. Marinelli que decía que era el alimento y lo puso a dieta de lechuga y pasto que obviamente él no podía comer y se mantenía a frutas hasta que en la facultad me dijeron que el alimento era bueno y entonces se me ocurrió hacérselo puré porque duro no podía comerlo... también podía comer manzana pelada. Sobrevivió a ese terrible verano y engordó muy bien. Murió hace poco con cinco años de edad de una enteritis que su nueva veterinaria que la adoro dijo que es muy común en los conejos cuando llegan a los 5 años.
Los conejos son amorosos, compañeros, el animal más indefenso que hay... él me adoraba... me gustaba mimarlo mucho y cuando lo acía su corazón palpitaba mucho y se agitaba... ahora pienso que toda su vida era yo... mi Moñoño... hice de todo para aliviarlo, a veces me enojaba porque había que darle cuidados especiales y me vienen los remordimientos porque él me amaba muchísimo... pobrecito, era un animal enfermo... los conejos son muy delicados y los veterinarios deberían saber más de estos animales y no sólo de los más populares...
Extraño mucho a Moñoño aunque llenara la casa de olor y se cagara encima (a veces le agarraba colitis) Él sigue en mis recuerdos y ahora quisiera sentir su pelo suave y oler su piel y llenarlo de besos que tanto le gustaban...
Nada más.
|