Sueltate el pelo amiga, para mi.
Déjame inaugurarte la sonrisa de hoy;
la sonrisa de niña.
Voy a besar el milagro de tus dedos,
de tus abrazos fraternales...
a juntar con los labios,
el salobre caudal desde tus ojos.
No soy poeta, pero te quiero amiga Rosy.
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