Sí, hay que hacer caso a los niños, ellos tienen verdades que a veces nosotros olvidamos. Me gusta que escriba sin ofender a nadie, eso no lo puedo cambiar, es una verdad de siempre. Tampoco puedo cambiar mi dureza al expresarme cuando me enojo, la otra opción sería callar, pero tal vez comprendí que usted podría escucharme, y en mi voz, a usted mismo, que al fin es lo que más importa, escucharnos a nosotros mismos, aunque a veces sea en la voz de los demás. UN ABRAZO.
Sahara.
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