Ay amiga, ¿cómo que no? Si esa es mi oración cotidiana, eso y un apapacho que me proteja de la carencia de abrazos durante el día. Por si acaso, me alimento al amanecer y ya no los deseo tanto… mmmm, a veces, porque aprovecho las ocasiones de celebración para prodigar abrazos ¡mañosaaaa!, ¿o maniática? ¡me gustaaaa!, soy muy abrazadora.
Comparto tu gusto por Serrat, esa canción del maniquí, y cuando me salí de la casa paterna, me hacía llorar “…Qué va a ser de ti, lejos de casa, nena, qué va a ser de ti…” snif, snif. “Cantares”, “… se hace camino al andar, golpe a golpe, verso a verso…” mmmm “… se oyó la voz de un poeta gritar, caminante no hay camino, se hace camino al andar…”
El gusto por Serrat lo heredé de una tía-madrina solterona, quien también me dejó un buen numerario que es lo que me permitió independizarme a los 20 años de la tutela paterna, vivir cómodamente y sin aprietos económicos hasta la fecha.
Perdona, ¿qué te iba a mandar?, soy una despistada, no recuerdo ¿me refrescas la memoria por favor? UN ABRAZO, para comenzar bien el día.
Sahara.
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