Sí, se fue porque lo corrí, no sabía qué hacer. Cuando le grité que no quería encontrarlo al regresar, inmediatamente me vino a la mente mi infidelidad y pensé ¡pagada! el que a hierro mata a hierro muere.
Mi infidelidad fue para sorprenderlo, no lo hice por dinero, nunca lo haría. Habíamos gastado todo el repertorio entre los dos. Nunca llegamos al sado-maso, sólo eran juegos divertidos entre los dos, todo muy bonito, muy fino, elevado, fuera de lo corriente, de lo vulgar, por eso me encuentro en este trance. Gracias nuevamente.
Sahara.
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