PARA ARTEMISA.
> Por: TEGUNA
> 14:03 Hs, Lunes, 27 de Febrero 2006
ARTEMISA: Su problema es como el de todas las mujeres que se han enterado de la infidelidad de su pareja. Le aconsejo que revise fríamente la forma de ser de los hombres, quienes han vivido en libertad, y no veo el porqué, en cuanto a la libertad, la mujer no deba obrar de igual manera. Es cuestión de formación, pero usted puede reformarse a sí misma, REPROGRAMÁNDOSE. Por lo que leí de lo que usted relata en este foro, ha tenido pleno control en todos los aspectos de su vida doméstica, laboral, intelectual, matrimonial, excepto por ese detalle de la infidelidad de su marido. Sé que le duele no haber controlado eso, y no lo controló porque sabía que era incontrolable; o, a sabiendas de la “disfunción eréctil” de su marido, inconscientemente dejó de lado la posibilidad de que él pretendiera hacer el ridículo con otra mujer, -eso, para cualquier machista, es terrible-.Usted no es ninguna ignorante, prefirió evitarse la molestia enmarcándose en el modelo de mujer, de supermujer tradicional cumpliendo en todo, también, como una forma de compensación por su dificultad para concebir. Tampoco tenía por qué molestarse; aunque lo hubiera hecho, tarde o temprano le llegaría la certeza de la infidelidad, siendo él como lo describe; mientras tanto, queda o debe quedar siempre la sospecha; ningún ser humano está exento de sucumbir. No es una sorpresa lo que le ha ocurrido, o no debiera serlo, sobre todo por la “disfunción eréctil” de su marido; él quería probarse en otras mujeres para ver si con ellas funcionaba. (PERO USTED NO SE PROBÓ CON OTRO HOMBRE PARA VER SI CON ÉL PODÍA CONCEBIR) No hay nada de malo, puede reconstruir su matrimonio, pero con otra mentalidad. El dolor pasará con el tiempo y hasta sin proponérselo. También es una oportunidad para reconsiderar si desea quedarse o irse y buscar nuevos horizontes, si es que la realidad ha sobrepasado sus límites. Dada su capacidad para resolver los problemas domésticos e impulsar a su marido laboralmente, él más bien asumió una actitud cómoda. Sabiendo que usted, como siempre, saldría adelante con cualquier otro reto, incluyendo la fiebre alta de su hija, siendo él médico. Eso fue: COMODIDAD. No estoy de acuerdo en que el infiel ponga al tanto de los detalles de sus correrías a la esposa porque ello implica un mayor dolor de primera instancia; eso debió guardárselo “en los pantalones”, a menos que la esté tomando como la “mamá todopoderosa” que le resolverá, incluso, justificándole, todo lo que ha hecho y dejado de hacer. En crisis de este tipo, generalmente la víctima pregunta: POR QUÉ, CÓMO, DÓNDE, CUÁNDO, CON QUIÉN; si usted lo hizo, debe considerarlo. USTED TIENE LA RESPUESTA, pero la solución debe ser de los dos. Una cosa es cierta: EL CUENTO ROSA SE ACABÓ y tiene la oportunidad, la ventaja de decidir comenzar a vivir, ahora sí en la realidad, la verdadera, O COMENZAR OTRO CUENTO ROSA, QUE TARDE O TEMPRANO TERMINARÁ DE LA MISMA MANERA, si es que no se atacan los problemas adecuadamente. RECUERDE QUE UN GRAN CAMBIO IMPLICA MUCHOS PEQUEÑOS CAMBIOS. Le sugiero que no cargue usted con todo el peso en su vida familiar, que deje a su marido lo que le corresponde como marido; DELE SU LUGAR pidiendo exactamente lo que usted necesita de él. –por lo visto él todavía no lo sabe-. Si va a perdonar, perdone por su propia salud mental, no se dé el lujo de cargar resentimientos cuando puede llenarse de cosas positivas. EL TIEMPO ES UN BUEN ALIADO. CON AFECTO: TEGUNA.



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