SURFER:
Me deja sin palabras: ¿yo, un simple mortal, elevado a esa jerarquía? Nos amanecen los sentidos; las alas se han teñido de azul por esos besos -así son los rubores que matizan el vuelo- y dejo a la construcción de las ideas, cualquier otro accidente que les pueda hacer batirse en las alturas, como los aguaceros de jugo de toronja que cuelgan desde el alba en transparencias de azules y rosas convertidos en lila, y que luego al atardecer, regresan para cantar sus loas a la vida en la pequeña muerte del sueño, el orgasmo del cielo.
Qué maravillosa mujer es usted; me agrada que sea la demandante sexual, eso construye una sola gloria para escalarla en compañía ¿Se imagina? Sé que sí, y que ese encuentro le renueva su brillo de estrella, su vuelo de ángel, su dignidad de mujer, su origen de diosa.
BESOS, MUCHOS BESOS, DONDE CAIGAN, DONDE SEAN NECESARIOS.
TEGUNA.
|