Con la experiencia vivida me hizo recordar un poema que escribi hace un tiempo, claro que este receso no fue a este extremo, pero si los extrañé amig@s:
El buzón de la vida
El espera su llegada;
pero ella no mandó nada.
Piensa que le faltó tiempo
y sigue esperando atento.
Trata de ocupar su mente
y se esfuerza inútilmente.
Vuelve a revisar su buzón,
siente angustia en su corazón.
La noche volvió a ganarle
y su ilusión a empañarse,
más la esperanza perdura
mientras mengua su cordura.
Otro día más se termina
y antes de cerrar él mira,
no llegó el correo todavía
piensa quizás será otro día.
Jamás encontró respuesta
pero él siempre esperó alerta;
hasta que se cerró el buzón
que sostenía su corazón.
Un saludo para todos ustedes... de vuelta al barrio.
Jorge
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