Cuando la mujer realmente experimenta un orgasmo, se produce una contracción tan intensa de los músculos pélvicos, que se expulsa la orina contenida en la vejiga con espasmos rítmicos e intervalos muy semejante a la eyaculación masculina, hecho que influye drásticamente en las hormonas femeninas y por ende en su comportamiento y malestares, adiós a la cefalea tensional, colitis, descalcificación ósea y mal humor.
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