El orgasmo femenino no existe ni puede existir. Cuando la naturaleza repartió los placeres, tomó muy en cuenta no darlos simultaneamente. en razón de que el producto tenía que ser cuidado por largo tiempo. Este problema fue solucionado, sabiamente, brindándole a la hembra humana un orgasmo larguísimo aunque muy tenue y distinto del masculino: el amor del bebé. Sobra añadir que si la mujer sintiera el orgasmo como lo sentimos los hombres, el mundo fuera un santo desgarriate fantástico y nos reproduciríamos como bacterias. Quien ha tenido de cerca a un perrito, o gatito, sabe lo que sienten permanentemente las mujeres con sus críos. En eso consiste el largo orgasmo, que es claramente muchísimo más diferente del masculino pero no menos bello. No es mi intención desenmascarar y molestar a las mujeres, pues es lo más amable que hay en el universo, pero pienso que no contribuye a la verdad tantos mitos como eso del punto G.Busquemos la verdad ahora que tenemos libertad para buscarla y no andarse con mamilas de adolescente.
Los que me escriban deben al menos haber cursado la preparatoria y no estar afectado del virus de la mochez y que su pudor le dé permiso.
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