El Orgasmo Femenino
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> 10:41 Hs, Lunes, 9 de Agosto 2004
Nuevamente me atrevo a compartir mis experiencias y conocimiento con repecto al tema. Si algluien quiere ampliar esta informacion por favor me escribe al eamil [email protected] El orgasmo en la mujer representa el clímax o culminación placentera del acto sexual y se trata, por lo tanto, de una apreciación subjetiva de emoción y gozo en la psiquis de la mujer. En el plano físico puede acompañarse de respuestas reflejas, como contracciones agradables de los mosculos de la vagina y del área que circunda la entrada a la misma y el recto. Muchas mujeres obtienen placer de una relación íntima, aun sin penetración del pene. Alcanzar el orgasmo o experimentar placer durante el acto sexual no son factores necesarios para que la mujer quede embarazada. ¿En qué consiste el orgasmo? Si fuésemos a describir un acto sexual integral tendríamos que decir que se inicia en el cerebro, con el deseo de tenerlo y de buscar placer. Luego, iniciado el acto con un compañero no solitariamente (masturbación)-, vendría la fase de estimulación o de excitación física con el ambiente (musical, de penumbra, de luces indirectas etc.) y las caricias en zonas erógenas, cuya predilección varía, y con las palabras que llevan a un incremento en la excitación y al deseo de «ir más allá». Esa excitación mental y física (por ejemplo la erección del clítoris y la humedad) puede acentuarse en un buen número de mujeres por el contacto manual o de otra parte del cuerpo, como la lengua, con el clítoris o, en general, con la vulva y el área vecina o con los pezones y areolas de las mamas o senos. Hay otras zonas estimulantes (la nuca, la espalda etc.) que varían en cada mujer. Preparada la mujer mental y físicamente vendría la penetración del pene, al tiempo que se continúan manipulaciones, actos o maniobras del tipo mencionado que sostienen e incrementan la excitación. En esta fase las secreciones vaginales aumentan, se establece un ritmo de contacto, se acelera la respiración, se musitan expresiones de contenido sexual o de exhalaciones de simple placer, hasta que, finalmente, la mujer experimenta contracciones de la vagina, de los músculos del «anillo del amor» (alrededor de la vulva, del periné y del recto) y una oleada de emoción que se ha descrito como: placer sexual. Finalmente, habrá una fase de relajación, de retorno a la normalidad, en la cual los amantes pueden -o deben- permanecer unos minutos acariciándose y de cierta manera dándose las gracias por el bien otorgado mutuamente. Satisfacción sin orgasmo Así como hay mujeres multiorgásmicas, es decir capaces de tener una serie de orgasmos y durante el mismo acto o en rápida sucesión, hay otras que obtienen placer sin llegar al clímax. Otras requieren una mayor estimulación, del clítoris. Sin embargo, si de manera consuetudinaria la mujer no alcanza el orgasmo y sobre todo si ello le frustra o desanima a la pareja que puede sentirse responsable, debe buscar ayuda de un terapeuta especializado en el tema. Disfunción sexual Se refiere al conjunto de trastornos que impiden alcanzar el orgasmo. Así como el acto sexual que lleva al orgasmo es complejo e incluye factores psicológicos, físicos y ambientales entrelazados, la disfunción también es complicada. De una manera quiza arbitraria, la disfunción puede clasificarse en: trastornos del deseo, de la sensación y del orgasmo en sí. Lo normal es desear las relaciones sexuales pero ese deseo puede suprimirse o sublimarse, como lo hacen los religiosos. La inhibición del deseo puede provenir de traumas psicológicos severos, sobre todo en la niñez, como los resultantes de incesto o violación, de una mala relación con la pareja y de un ambiente inapropiado y poco conducente. Este tipo de causas requieren ayuda del terapeuta. Entre el deseo y la sensación está la inadecuada estimulación o preparación para el acto sexual. Hay causas orgánicas que conducen a falla en la sensación, como ciertas enfermedades neurológicas, o sensaciones de dolor que hacen molesto el coito o penetración. Por ejemplo, infecciones como el herpes genital, inflamaciones de la uretra (uretritis) o de la vagina (vaginitis) o de las glándulas lubricadoras, así como la llamada enfermedad inflamatoria pélvica y la endometriosis, hacen que el contacto sexual y la penetración del pene sean dolorosas e impidan tener placer. El vaginismo es un trastorno infrecuente que consiste en la lubricación insuficiente, pero particularmente en contracción fuerte de los músculos de la entrada de la vagina que hacen difícil y doloroso el coito. El vaginismo requiere tratamiento de un especialista. La dispareunia o coito doloroso ocurre especialmente en la menopausia, como resultado de una lubricación deficiente, consecuencia de la falta de estrógenos en esa edad. Con hormonas de reemplazo y con lubricantes es fácil superar este problema. Sobra decir que las parejas puede gozar del acto sexual, inclusive hasta en la cuarta edad! En pocas palabras, el coito debe ser indoloro y placentero. Si duele, consulte a su médico. Los trastornos del orgasmo pueden derivarse de alguno de los factores mencionados. Descartados los de índole física u orgánica, habrá que explorar, con la ayuda de un terapeuta, la relación con la pareja y mejorarla, así como reforzar las medidas específicamente orientadas a lograr un acto placentero. Hay ejercicios, conocidos por el nombre de quien los inventó (Kegel), que ayudan a desarrollar los músculos de la entrada a la vagina y a producir un mayor placer. Estos consisten en la contracción y distensión voluntaria de los músculos por parte de la mujer, mientras realiza cualquier actividad cotidiana. En conclusión El orgasmo femenino no sólo es posible en la gran mayoría de las mujeres, sino que para muchas es un anhelo natural, lo mismo que una satisfacción para las parejas que desean que el placer sea mutuo. Si no obtiene placer con sus relaciones sexuales,



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