Por el Amor!
> Por: CAROLINAV
> 16:10 Hs, Miércoles, 9 de Junio 2004
Mantengo una relación de romance, empatía y profunda pasión con mi leonino. Conformamos una pareja que a su propio juicio, supera cualquier expectativa que pudiéramos hacernos; máxime él, que derivaba de un padecimiento con una mujer de sagitario; fría, indolente. Nada encantadora, define. De ese estado de injusto abandono, a Dios gracias, trascendió a unos brazos tiernos que podían compensar cada gesto y acceder a los requerimientos que apenas comenzaban a concebirse en su mente. Con esto, sólo ejemplifico una situación práctica que demuestra la condición seudo-científica de la astrología. No existen asideros comprobables, en esa materia; pero aún así, hay quienes nos asesoramos en sus delineamientos para orientar ciertos procederes; en mi caso, -y como debe ser- siempre sobre la base de hechos concretos. Como Periodista, estudio todo cuanto admita decodificar al ser humano, y si los astros o cualquier referente nos habla, yo escucho. Nada más, agrego que circunscritos a leyes impuestas de manera inmutable, como sinos obligados; no trascenderemos. Y es mi caso: aprendí a amar a mi leoncito y lo hago feliz. Con todas nuestras virtudes y defectos, derribamos las barreras de los grupitos de fuego-aire-tierra y agua. Mezclamos los elementos: nutrimos el aire y el fuego, manteniéndonos en la flama constantemente alimentada por la evasión del Mundo, hasta donde nos lleve la idoneidad del intelecto. Y vivimos realidad. Una concreta y hermosa vida. Gracias por su teoría. Aquí le presento simple, pero estimulante experiencia, para todos quienes creen en sus propios esmeros; en la fuerza del Amor. Con mucho cariño; para Ustedes.



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