Hace 5 años nuestro amado Rambito se fué al cielo. Todos lo amábamos mucho, y su partida nos ocasionó un inmenso dolor, un gran vacío en nuestras vidas. Para mí y mis hermanos era nuestro hijo, así lo llamábamos cariñosamente, y se ganó el amor de mi papá e inclusive el de mi mamá, que no le gustaban mucho los perros.
Aún recuerdo la gran alegría que llevó a nuestro hogar : todos los dìas él siempre nos recibía en casa feliz moviendo su colita con mucho entusiasmo, y ese gran cariño era correspondido por todos.
Tenía una gran personalidad, de veras que parecía una persona : cariñoso, educadísimo, juguetón, celoso, incluso con sus manías, como no querer comer hasta que le cerráramos la puerta y lo dejáramos en privado. El nos unió como familia, era más que una mascota, era uno de nosotros, era nuestro hermano, nuestro amigo, nuestro confidente.
Ahora tenemos dos perros a los cuales también queremos bastante pero Rambo era único, se ganó un lugar en nuestros corazones que es irremplazable.
Gracias Rambito por haber querido tanto, por haber sido parte de nuestras vidas : ha sido una bendición tu llegada a nuestra familia.
Nunca te olvidaremos hijito : siempre vivirás en nuestros corazones con mucho amor.
|