Anorexia, bulimia y otros desordenes alimentarios

Signos de alarma para sospechar que su hijo padece de un trastorno alimentario.
  
  

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La leptospirosis es una enfermedad transmitida por una bacteria llamada<br /> Leptospira

En
los últimos años se ha instalado un
modelo social, en donde se relaciona el éxito
con cierta forma e imagen.

Todos
sabemos la importancia que la figura tiene en estos tiempos y cuanto influyen
los esquemas que se han ido estableciendo en la sociedad actual. También de las
complicaciones que trae aparejada la obesidad.

De lo que no estamos tan informados es del riesgo que produce querer acercarse
al otro límite de la balanza. Donde determinadas medidas terminan siendo el
patrón de comparación de la mayoría de los jóvenes.

Este mensaje llega a través de múltiples medios percibidos como autorizados,
pero que están distantes del concepto de salud.

En los últimos años el incremento en el número de personas que padecen algún
tipo de desorden alimentario, determinó un importante avance en el conocimiento
de los mismos, tanto en su cuadro clínico como en sus criterios diagnósticos.

Es importante tener en cuenta que, si bien es cierto, la anorexia y la bulimia
son las más conocidas, impactantes y que tienen más prensa, no necesariamente
son las más frecuentes.

Existen otros cuadros intermedios, más leves, pero de no menor compromiso, que
condicionan la vida social de la persona, donde podemos encontrar con igual
frecuencia el pensamiento puesto en la comida y el cuerpo.

Aún antes de esto, es importante reconocer conductas que pueden aproximarnos a
la patología, de la cual siempre es más complicado salir, aún contando con un
tratamiento adecuado y que de ser detectadas a tiempo, mediante una acción
preventiva, pueden ser puestas en cuestión y aún evitarlas.

Conductas
de riesgo:

  • Actitudes
    raras frente a la comida.

  • Discusiones
    o excusas a la hora de comer.

  • Preocupación
    excesiva por el peso, el talle,

  • la
    balanza, el centímetro, etc.

  • Largos
    períodos frente al espejo.

  • Comidas
    distintas del resto.

  • Utilización
    de alimentos diet.

  • Comer
    a escondidas.

  • Vergüenza
    de comer frente a otros.

  • Contar
    calorías de los alimentos.

  • Dietas
    a repetición, a veces ayunos.

  • Consumo
    de productos "naturales adelgazantes".

  • Saltear
    y achicar porciones de alimentos.

  • Hiperactividad.

  • Cambios
    bruscos de humor.

  • Relaciones
    sociales condicionadas al peso.

  • Aislamiento.

Es
importante diferenciar enfermedad de quien la padece, anorexia, bulimia y otros
desórdenes alimentarios, no igualan a las personas, sino que cada una debe ser
comprendida a partir de su historia, de las redes familiares y sociales que la
sostienen o más aún de la forma en que éstas, al igual que su cuerpo físico,
se han ido deteriorando con el correr del tiempo.

Fuente:
www.campodepsicologia.com