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Torsión gástrica en perros

Conoce esta patología, también conocida como dilatación gástrica-vólvulo (DGV), que es causa frecuente de muerte en ciertas razas de perros

Torsión gástrica, una causa frecuente de muerte en perros 

Si bien es una causa de muerte por demás común en los perros, muchos de nosotros recién la conocemos cuando nuestro pichicho pasa al otro mundo.

La dilatación, seguida por la torción gástrica (de ahí su nombre de dilatación gástrica-vólvulo o DGV) es una condición que puede hacer peligrar seriamente la vida de tu can.

La torsión parcial o completa impide que la comida entre o abandone el estómago y, en consecuencia, el abdomen se hincha (de ahí su otro nombre de bloat o hinchamiento).
 

Casi todos los perros pueden ser susceptibles de padecerlo. Hay una serie de características comunes en casi todos los casos:  

  • Afecta a perros mayores de 2 años
  • Aproximadamente dos tercios son machos.
  • Son perros grandes, con pecho profundo (como el malamute)
  • Comen grandes cantidades de pienso seco y a continuación beben grandes cantidades de agua
  • Suelen tener un historial de molestias gástricas
  • Últimamente se ha encontrado una cierta predisposición genética  

El diagnóstico temprano y la intervención quirúrgica consecuente, combinados con una terapia medicamentosa agresiva incrementan las posibilidades de supervivencia.

En cualquier caso, esta condición es efectivamente tan seria como parece.
 

Los síntomas más frecuentes son: salivación y babeo excesivos, agitación y ansiedad, repetidos intentos por vomitar y defecar sin resultado, dolor abdominal, quejidos continuos, e inquietud. Asimismo, el perro podría observar su abdomen en forma constante.

La torsión gástrica, más de cerca 

Los conocimientos actuales acerca de la torsión gástrica canina no nos permiten identificar los eventos específicos que disparan un episodio agudo en los perros susceptibles a dicha patología.

No obstante, generalmente, suele estar implicada cierta forma de “estrés” en dichos eventos.
 

Uno de los objetivos de las investigaciones científicas actuales es definir qué constituye estrés en los perros y medir la respuesta psicológica al mismo.

En cualquier caso, el objetivo primario de los estudios es determinar por qué ciertos perros son más susceptibles a la torsión gástrica canina que otros; es decir, cuáles son los factores de riesgo de la torsión gástrica.

Esta pregunta ha disparado estudios sobre la conformación física de los perros, sus dietas, sus historiales de vacunación, e incluso ha generado nuevas formas de evaluar el temperamento y la personalidad de un perro.
 

La tasa general de mortalidad de torsión gástrica alcanza al 30% de los perros con estómago dilatado.

Aproximadamente la mitad de los perros que mueren de torsión gástrica lo harán antes de que se encare un tratamiento o una cirugía.

Los perros suelen ser encontrados muertos, o suelen morir en el camino al hospital veterinario, o pueden ser sacrificados por el veterinario a raíz del diagnóstico poco auspicioso a por las consideraciones financieras del tratamiento.
 

Prevención de la torsión gástrica: la gastroplexia 

En contraste, los perros correctamente tratados tienen una probabilidad de supervivir a un episodio de torsión gástrica y de proseguir con una vida normal superior al 80%.

Durante las últimas dos décadas, los veterinarios han reducido dramáticamente la fatalidad postoperatoria de la dilatación gástrica de un 50% a un 20%, usando una terapia mejorada, con mejores agentes anestésicos y mejores técnicas quirúrgicas.
 

Con frecuencia, los dueños de perros que han muerto por torsión gástrica aseguran haber reconocido que sus perros tenían serios problemas y haber corrido hacia el veterinario, para escuchar que sólo se trataba de un “dolor de panza”, o que la panza del perro estaba dilatada pero no torcida.

Muchas veces, los veterinarios reconocen la dilatación, pero no la rotación, y envían al animal a casa después de pasar un tubo a través del estómago.

Otras veces, el perro es diagnosticado de dilatación y torsión, y un tubo estomacal es insertado para aliviar la tensión, aunque la cirugía (gastroplexia) para corregir en forma permanente la rotación es demorada, ya sea porque el perro no está en condiciones de ser intervenido, o porque el veterinario no está preparado en ese momento para efectuar la operación.

Esto último puede ocurrir si el veterinario está ocupado con el papelerío —especialmente por las noches— y no está disponible la ayuda técnica necesaria para llevar a cabo una cirugía en forma apropiada.

Ten en cuenta que una intervención necesita de anestesia, de una terapia de fluidos apropiada, y de un monitoreo cercano de los signos vitales del animal.
 

En cualquier caso, numerosas experiencias de Europa y Estados Unidos reportan que la gastroplexia para prevenir la torsión gástrica debe efectuarse tan pronto como sea posible después de la descompresión estomacal en todos los perros con dilatación gástrica, ya sea que el estómago haya rotado o no hasta entonces. 

La tasa de recurrencia vólvulo gástrica en perros tratados de torsión en forma preventiva sin cirugía está cerca del 100%, mientras que la tasa de recurrencia posterior de la gastroplexia es menor al 5%.

El estómago de un perro que ha sido sometido a una gastroplexia, aun puede dilatarse, pero es poco posible que rote. En consecuencia, si ocurre una dilatación después de la gastroplexia, muy posiblemente pueda ser abordada sin mayores problemas.
 

¿Qué quiere decir todo esto?

Que si tu perro desarrolla inesperadamente distensión de abdomen, se muestra incómodo, y empeora progresivamente, deberás llevarlo de inmediato al veterinario —preferentemente a uno equipado para las cirugías de emergencia—.

La distensión gástrica es una condición que amenaza la vida del animal, incluso cuando el estómago no haya rotado.

La descompresión inmediata es necesaria para aliviar la presión de los vehículos sanguíneos y restaurar la circulación hacia el corazón, ya que el choque puede ocurrir minutos después de los primeros signos clínicos.

La terapia de fluidos es indicada para tratar el choque, y puede ser necesario echar mano a drogas si el ritmo del corazón es irregular.

Esto deberá ser seguido, tan pronto como sea posible, por una cirugía (gastroplexia) para reposicionar e inmovilizar el estómago antes de resultar irreversiblemente dañado.

Los mejores indicadores de cómo estará tu perro después de la operación son la condición física (estado de choque) antes de la intervención y la apariencia del estómago durante la cirugía (los tejidos estomacales muertos o moribundos indican un diagnóstico complicado). Se requiere de un monitoreo intensivo en los días posteriores a la operación, dado que las posibilidades de complicaciones son altas.
 

Si sospechas que tu perro tiene torsión gástrica, pero el veterinario afirma que se trata de un problema menor, solicita que se efectúen las radiografías pertinentes.

Si la dilatación es diagnosticada —con o sin vólvulos— y el estómago es descomprimido, ya sea pasando un tubo por el estómago o perforando el estómago con una aguja larga, el perro deberá ser considerado candidato para una cirugía inmediata, a menos que su condición sea demasiado inestable como para tolerar la anestesia.

Si el veterinario recomienda el retraso de la operación por cualquier motivo, busca una segunda opinión inmediatamente.

Demorar la cirugía incrementará las probabilidades de que el estómago rote —si aún no lo ha hecho—, o disminuirá las posibilidades de que el animal viva si la torsión se produce.
 

Diagnóstico de la torsión gástrica 

Los rayos X serán esenciales para confirmar el diagnóstico. Un perro afectado mostrarse sólo un poco incómodo o puede exhibir un estado de choque que amenace su vida.

Reducir la presión dentro del estómago es vital. Si no puede pasarse un tubo a través del esófago, el veterinario insertará una aguja larga en el estómago a través de la pared abdominal.
 

Tratamiento de la torsión gástrica 

La terapia de emergencias con fluidos, corticosteroides, antibióticos, drogas para controlar las arritmias cardíacas relacionadas, y drogas para limitar la liberación excesiva de radicales libres —que son peligrosos para los tejidos— comienza inmediatamente. 

Al mismo tiempo, la cirugía es empleada para volver el estómago a su posición normal.

El bazo, que suele actuar como un péndulo y a menudo es dañado por la torsión gástrica, posiblemente sea removido —aunque esto no siempre es necesario—.
 
Evitando los factores de riesgo de la torsión gástrica en perros 

Si se sabe que tu perro corre riesgos de padecer torsión gástrica, se pueden tomar algunas medidas para prevenir el problema:

  • Limita el consumo de agua durante una hora antes o después de cada comida.
  • No permitas que el perro ingiera demasiados líquidos: el agua debe ser consumida en forma moderada.
  • No permitas que el perro ruede o efectúe otros ejercicios después de las comidas. Dividir la comida en pequeñas raciones no ha demostrado tener efectos preventivos en la torsión gástrica.
  • Cualquier cambio en la dieta debe hacerse gradualmente.
  • No usar comederos elevados del suelo: antes se recomendaba para prevenirlo pero se ha encontrado que incrementa el riesgo.  

Razas de mayor riesgo de sufrir torsión gástrica 

El riesgo de torsión gástrica se ve incrementado en algunas familias. Las razas medianas, grandes o gigantes, con pechos angostos y profundos son las que más riesgos tienen.  

Las razas más propensas a la torsión gástrica son:

  • Doberman Pinscher
  • Setter Gordon
  • Gran Danés
  • Setter Irlandés
  • Perro Lobo Irlandés
  • Caniche Standard
  • Weimaraner

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