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Religión

Sanar la paternidad

Quizás lo único positivo del Código Da Vinci fue replantearnos para algunos cristianos con Brown quien es en el fondo de nuestras vidas la nueva Eva María (nuestra madre) o María Magdalena (a quien deseamos en serio)

A veces visiones machistas o patriarcales de Dios reforzaron modelos políticos caudillescos que muchas veces retroalimentan el infantilismo porque le sirve a quien esta intoxicado para prolongar sus deseos de erigirse en el poder y seguir haciendo gala del paternalismo.

Las comunidades cristianas ayudan a los estados a ser más pluralistas y respetuosos de las minorías; otras veces los estados ayudan a la iglesia a no tener visiones fragmentarias del hombre y por lo tanto de Dios.

Por ejemplo, cuando se le da a Clelia Luro de Podestá un sueldo por haber sido esposa de un obispo equiparable a un juez, se ayuda a las iglesias a limpiar la misoginia renuente y se las ayuda a que sean no grandilocuentes de los derechos de la mujer casada y practicas; pero cuando el poder político o el estado y no la iglesia ponen preso al padre Grassi o Von Wernich le establecen a las iglesias que tipo de perfil ministerial quieren con los chicos pobres o con los policías y los presos políticos.

Cuando las iglesias le señalan al estado que optimizar la prostitución de los travestís no es promoverlos sino facilitarles que ellos elijan el esclavismo y destruirlos aun mas en su autoestima le hacen un bien a los estados que pueden por cortoplazismo y urgencia resignar lo que en serio los compromete en la dignidad de sus pequeños a corto plazo

A menudo en muchas ciudades de Occidente, la religión oficial ha marcado su beligerancia ética con los proyectos de salud reproductiva, afirmando que repartir DIU entre las mujeres -para evitar los embarazos no deseados- implica despreciar vidas humanas; que los DIU imposibilitan la anidación de un óvulo fecundado.

Con experticia biológica se da status de persona incluso a los embriones pre-implantados, exhortando a la sociedad a respetar esas vidas, por ser vidas humanas

También se analiza con crudeza y radicalidad el derecho que asiste a parejas homosexuales para acceder a un status jurídico que les evite sesgo y discriminación. Se señala que esto daría paso a la adopción, e implicaría para los futuros adoptados el riesgo de crecer en un ámbito inadecuado.

Esta vasta escrupulosidad con la vida sorprende a los bioeticistas cuando estos grupos no dicen nada de las estafas económicas de algunos banqueros que operan con el Vaticano.

Algunos grupos vinculados a corrientes en pro de la vida llaman asesinos a los que buscarían por la estrategia de la despenalización disminuir el sufrimiento que siempre traen aparejados los abortos clandestinos tan peligrosos sobretodo si se es muy pobre, procurando otro orden regulatorio de los curandero o médicos que realizan esta practica y que rara vez fueron punidos o querellados.

Resulta curioso como estos grupos, que si bien son sensibles a los sufrimientos de los abortos clandestinos, propongan como única salida cuando se da estos casos de embarazos no deseado la resignación cristina y que en el futuro practiquen la abstinencias y sino que sigan sufriendo, pues casi se lo merecen.

También es curioso que en sus diarios los que dicen estar con la vida mas allá de que se aborte clandestinamente o legalmente no reaccionen con la misma solidaridad frente a la exclusión económica,  la injusticia, el desempleo, la tortura,  el terrorismo de estado.

En Argentina y en el mundo es difícil ver un joven con pancartas que defienda los fetos que también defienda el salario de sus colegas y critique los abusos de poder en materia de derechos humanos.

Son muy curiosas estas teologías subyacentes  que  intenten excusar a los sacerdotes abusadores señalando que todos somos pecadores y que el hecho de ser muy solidario con muchos chicos pobres puede disculpar cierta precariedad moral con algunos.

Pareciera que existe una suerte de doble moral: por una parte, en lo que respecta a cuestiones que involucran la sexualidad, rige una ética escrupulosa y en temas relativos al tráfico económico y la tortura se advierte una postura laxa y permisiva.

Es probable que quienes hoy se alejan de la Iglesia no lo hagan a causa de su doctrina sobre los ideales evangélicos de pobreza, amor y humanidad, sino por la sospechosa ambivalencia de exigencias y realidad, por el extrínseco formalismo y moralismo de muchas de sus respuestas.

Hay quienes argumentan que una causa de esto radica en un ancestral temor a la ciencia que la Iglesia ha tenido y a no advertir realmente dónde se compromete la vida.

Otros dicen que lo que hay es hipocresía y remarcar la moral sexual es una cortina de humo para distraer la verdadera lucha, como decía Bonhefer, que es la idolatría del estado moderno que en su época llevo al nazismo y que en todas las épocas puede llevar a cristalizaciones diabólicas que llenen de miedo incluso a los cristianos.

Para Reich "La cura de los trastornos síquicos requiere en primer término el restablecimiento de la capacidad natural de amar".

Dice Reich, que: "El acorazamiento del carácter es la base de la soledad, del desamparo, del insaciable deseo de autoridad, del miedo a la responsabilidad, de la angustia mística, de la miseria sexual, de la rebelión belicosa impotente así como de una resignación artificial y patológica a la droga y alcohol. Ese enajenamiento no tiene un origen biológico y económico, sino social y psicológico."

Para el autor que seguimos, "Quien fue educado en una moralidad compulsiva y una actitud también compulsiva frente al trabajo, intenta destruir la decencia espontánea y la autorregulación natural de las fuerzas vitales." Toda civilización mecanicista y autoritaria, busca que los individuos pierdan la confianza en sí mismos. 

Para este autor, la familia y la moral están minadas por la familia y la moralidad compulsivas.

Profesionalmente, debemos acometer la tarea de reparar el daño causado por el caos sexual y familiar en forma de enfermedades mentales. La función natural de la socialización del hombre es garantizar el trabajo y la realización natural del amor.

La hipocresía moralizadora es el enemigo más peligroso de la moralidad natural. La hipocresía moralizadora no puede combatirse con otro tipo de moralidad compulsiva, sino con el conocimiento de la ley natural de los procesos sexuales. La conducta moral natural presupone la libertad de los procesos sexuales naturales.

Recíprocamente, la moralidad compulsiva y la sexualidad patológica resultan aliadas. En mi opinión personal, no es hipocresía lo que trasuntan los neopuritanismos actuales, sino núcleos de perversión renuentes.

Se pretende acompañar a los marginados con colectas y bancos para pobres e inescrupulosamente se exhiben sin pudor aliados con los victimarios.

Desde mi perspectiva, nuestras éticas judío-cristianas están caracterizadas por un énfasis en la conversión y quedan muy expuestas a lecturas dualistas en las que se ven fácilmente los buenos y los malos, conversos y no conversos.

No esta mal pensar así, pero para que estas éticas resulten más operativas, a mi modo de ver se tendrían que articular con otras de corte utilitarista y hedonista, concentradas en el placer y en lo útil.

Es cierto que en algunos individuos el grado de compenetración con el mal requiere una virtual conversión, pero en infinidad de casos nos encontramos con personas marcadas por un concepto infantil de Dios, que suma miedo, utilizada por ministros de la fe, que lo retroalimentan y usufructúan, porque aún ellos se educaron en esa concepción.

Encontrar a Dios y servir desde los últimos suele no estar ligado a la intención de obtener ganancias, de probarnos a nosotros mismos, de tener más poder sobre los demás y ser quien haga las normas para sumar control.

La nueva divinidad o humanidad que proponen relatos como el Código da Vinci está en tomarnos en serio que todos somos Dios por participación si en el momento presente amamos y acallamos aquel miedo al poder totalitario que nos exige el estado posmoderno.

Se puede escuchar para estar bien se debe eliminar a algunos, llámense judíos, derechistas, izquierdistas, neonatos, homosexuales, militares o guerrilleros.

Existe en la Argentina una teología que ve bienaventurados a Von Wernich y al padre Grassi y no los ve sujetos de ninguna enfermedad aunque ambos hubieran participado en acciones no negociables que impiden toda convivencia, torturas, abuso de menores. Solo el Dios de Moloc requería para que todos estemos bien, el sacrificio de algunos.

La personalidad perversa suele aliarse con la compulsión del que se siente hombre masa y que suele ofrecer menor resistencia. Decía Reich:

"Es más fácil exigir disciplina y reforzarla con la autoridad, que educar a los niños en el trabajo creativo y en el comportamiento natural. Es más fácil insistir en las manifestaciones de respeto y amor legalmente determinadas, que conquistar la amistad mediante una conducta auténtica y decente.

Es más fácil vender la propia independencia a cambio de una seguridad económica, que llevar una existencia independiente, responsable, y ser propio el dueño.

Es más fácil ordenar a los subordinados - o pacientes - lo que deben hacer, que guiarlos respetando al mismo tiempo su individualidad. Es más fácil representar lo vulgar y lo mediocre y más difícil representar la verdad".

Reich nunca perdió la esperanza decía: "Sea cual fuere el resultado de las luchas sangrientas de nuestro mundo dislocado, la ciencia de la vida es más poderosa que todas las fuerzas negativas y todas las tiranías".

Fueron Galileo y no Nerón, Pasteur y no Napoleón, quienes sentaron las bases de la técnica moderna y combatieron las epidemias; quienes exploraron la mente; quienes en otras palabras, otorgaron un fundamento sólido a nuestra existencia.

Los tiranos no hicieron otra cosa que abusar de las realizaciones de los grandes hombres para destruir la vida. Agrega este autor:

"Desde hace mucho tiempo, el deber y la obligación han sustituido al goce natural del trabajo y la actividad. La estructura caracterológica corriente de los seres humanos, se ha modificado en dirección a la impotencia y el miedo a vivir en actitudes de irresponsabilidad y de infantilismo".

La verdadera democracia y la libertad responsable, pueden ser una ilusión, si prevalece el aniquilamiento de la vida, la educación compulsiva y las instituciones compulsivas.

El psiquiatra que vengo citando, ve claro que un régimen autoritario de cualquier clase, mediante una moralidad compulsiva y una actitud también compulsiva frente al trabajo, intenta destruir la decencia espontánea y la autorregulación natural de las fuerzas vitales.

En Reich, la formación del carácter en la pauta autoritaria tiene como punto central no en el amor parental sino en la familia autoritaria. Su instrumento principal es la supresión de la sexualidad en el infante y en el adolescente.

La negación social externa de la vida conduce a la violencia, así como a perturbaciones síquicas y somáticas del funcionamiento vital. La represión sexual, la rigidez biológica, la manía moralizadora y el puritanismo no están confinados a ciertas clases o grupos sociales. Existen por doquier. Han sido justificadas por la misma ideología.

No es extraño que en algunos estamentos institucionales religiosos se margine al sacerdote que reconoce públicamente su mujer e hijos, y se soslaye al que comete abusos sexuales.

Esto es síntoma de malestar y perversión señalarlo puede ser valiente aunque muchos lo consideren solo un gesto imprudente.

Sostiene Neal Walsch: "La gente siempre creerá en el infierno y en un Dios que los enviará allí mientras crea que Dios es como algunos hombres despiadados, interesado, que no perdona y vengativo. Para esas mentalidades Dios no podía elevarse de cierto estilo de gente poderosa.”

La gente al no poder confiar en sí misma para ser buena tuvieron que crear un estilo de religiosidad del Dios enfadado y castigador que a todos mantiene en línea y que amenaza hasta con la pena de muerte.

El autentico poder surge de la fuerza interior. La fortaleza interior no se obtiene del poder bruto. Respecto de esto muchas personas entienden lo contrario".

Quien quiera terminar con lo perverso, como señala Neal Walsch, "Actúe como si no estuviera separado de nada ni de nadie y sanará el mundo".

La segunda indicación es que abrace los contrarios. Cuenta el padre Puigjané, ex presidiario por los hechos de la Tablada, que en una entrevista que le hizo Raúl Portal de la fundación del padre Grassi, con un perfil tan opuesto a el políticamente, le decía que estaba deseoso por conocer aquel sacerdote  tan curiosamente “izquierdista”.

Dialogaron dos horas, se abrazaron y el fraile consiguió alimentos para los presos debilitados por tantos ayunos y un trabajo en la Fundación Felices los Niños para un sacerdote que había dejado el ministerio.

Los dos medianamente concientes de estar en estructuras violentas donde se pudo silenciar lo prohibido por un momento, se sintieron sanados y en ese día se sintieron mas unidos a todos los hombres de buena voluntad y no presos del grupo Clarín o del poder democrático.

Para mi esto pasa, como dicen los budistas, cuando nos escuchamos en serio y abrazamos lo que para nosotros es nuestro contrario.

También, Reich dio pautas para ser libres de los que nos catalogan. Decía cuando lo obligaron a emigrar:

“Respecto a mi persona y mi obra pido al lector que considere un hecho sencillo: Los psicoanalistas neuróticos me califican de esquizofrénico, los comunistas fascistas me combaten como tronquista, las personas sexualmente lascivas me han acusado de poseer un burdel, la policía secreta alemana me persiguió como bolchevique, la estadounidense como espía nazi, los charlatanes de la psiquiatra me llamaron charlatán, los futuros salvadores del mundo me calificaron de «nuevos Jesús» o «nuevo Lenin»...

Yo estoy dedicado a una labor que me requiere todo tiempo y la fortaleza de que dispongo: el trabajo sobre la estructura irracional humana y el estudio para comprender por donde pasa la mayor energía vital.”

Ayer le pregunté a un cristiano que en lo político es mi opuesto y que ve en Von Wernich un perseguido por practicar la justicia, que le parecía que el Código da Vinci retomara lo de Scorsese y replanteara lo del erotismo de Jesús.

Me respondió que no le interesaba el tema y menos le interesaba que Jesús tuviera erotismo y que la iglesia ya se había expedido.

Después me confesó que el también estaba muy feliz con su mujer sin tener vida sexual. Me aclaró que su mujer nunca lo perdonó cuando él se permitió abrirse a relaciones extramatrimoniales.

Pensé por donde pasaría mas su sanación y la mía por nuestras teologías o por nuestras vidas. No lo se pero de que estoy seguro es que abrazándolo a el y a los contrarios partidisticamente siento mas Pentecostés y recién veo la posibilidad de balbucear algo de lo político desde una cosmovisión menos sesgada que la del emperador de turno.

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Leonardo Belderrain

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