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Cómo ayudar a nuestros hijos

¿Qué hacer con las malas compañías de tu hijo?

Son niños que se atreven a hacer lo que está mal o prohibido. Son malos ejemplos para el resto de pequeños que están buscando la propia identidad. Cómo hacer que los hijos no caigan en la red de una mala influencia

Los niños cuando están en edad escolar pasan más tiempo en la escuela que dentro del hogar. Tenerlos bajo control es imposible y se está expuesto a que los pequeños conozcan amigos agradables y otros que no lo son tanto.

Se debe estar atento a las reacciones de los niños e identificar cualquier actitud extraña que pueda destacarse negativamente como parte del comportamiento diario.

Hay niños que están más predispuestos a sufrir los ataques de los niños de comportamiento conflictivo por tener un carácter débil, manipulable y por ser de naturaleza tímida.

Son las presas ideales. “Como padres, hay que hablar mucho con los hijos ya que cuando están fuera de casa, están completamente solos y fuera del alcance de la protección familiar.

Hay que darles las herramientas para que puedan distinguir ellos solos lo que está bien de lo que está mal y logren reforzar el carácter para poder despegarse de esas compañías.

Lo que estos niños tienen que lograr es ser indiferente a estos compañeros. Nunca confrontarlos ni pelearse con ellos, sino ignorarlos a punto tal de hacer de cuenta que no existen.

 Es la mejor manera de anularlos y aislarlos. Es fundamental que los pequeños pueden defenderse por sí solos ya que cuando comienzan el colegio, empiezan a darle forma a la identidad y personalidad
”, sostiene la socióloga argentina Candela Casarino.

 A medida que los niños crecen, irán afianzando el carácter que han ido forjando. “Los padres tienen que acompañar a sus hijos sin juzgarlos.

 Cada uno es como es, pero lo importante es que si ven indicios de algún problema antisocial lo dialoguen tanto con el niño como con un terapeuta especializado en el tema ya que un pequeño que es considerado una mala influencia lo será también cuando sea grande.

Es importante la comunicación ya que es la única arma con la que cuentan los adultos para guiar a los hijos
”, comenta la especialista.

Entre malos ejemplos y malas compañías

Estar pendiente de lo que pasa en la clase del niño. Preguntarle a la maestra sobre cómo está integrado el niño y también al propio hijo para que cuente quiénes son, en caso de que haya, niños problemáticos.

Escuchar a los hijos antes de juzgar. Si algo les preocupa y lo comentan en la casa, lo más recomendable es pedir la opinión de la maestra que al fin y al cabo es quien pasa más horas con los pequeños y sabrá distinguir entre conductas nocivas, rebeldes o antisociales.

Es fundamental que la conducta dentro del hogar sea la adecuada ya que los niños se rigen por el ejemplo que procede de sus padres.

Si el niño ve que un integrante de la familia es sometido, humillado, agredido y manipulado, será un comportamiento normal para él y que intentará trasladar a su ámbito educativo.

Otro aspecto a no descuidar es el del tiempo libre. Muchas malas influencias se cultivan cuando hay muchas horas al día que no se enriquecen con ninguna actividad. Los padres juegan un papel importante en esta situación.

“Una de las maneras de evitar las malas compañías es hacer que el niño haga deporte, estimularlo con alguna labor artística o creativa que lo mantenga alejado de las conductas viciosas.

Si un chico tiene un hábito saludable de vida, será muy difícil que alguien lo pueda presionar para que se incline por el mal camino
”, finaliza diciendo la profesional.

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