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La
finalidad del uso del espacio es, sin lugar a dudas, el molde que la estética
utiliza para formarse y determinar las características de un estilo
determinado, que como siempre va en busca de la necesidad que tenga su ocupante.
La
gran influencia de la Bauhaus se desarrolló sobre todo en el ámbito de la
arquitectura, y allí, su mayor aplicación social fue la construcción de
viviendas para los trabajadores. Antes de 1932, ningún otro país había
edificado tanto para los obreros como Alemania.
Las
construcciones adoptaron una
forma clásica
racional, con
suelos despejados
y abiertos, paredes blancas, líneas simples, techos planos (sin cornisas
ni aleros) y muebles funcionales.
También, una característica distintiva era la disposición amplia de
las habitaciones para procurar
una buena iluminación natural y ventilación.
Los
colores usados eran lisos,
blancos, grises,
amarillentos o negros. Un ejemplo arquitectónico de la Bauhaus es la fábrica
de zapatos Fagus diseñada por
Walter Gropius
en 1910. De ésta manera, los edificios se convirtieron en teorías construidas
en la forma de concreto, acero,
madera, estuco
y cristal.
El
edificio está hecho en base a paredes casi enteramente de cristal, que son
divididas por delgadas columnas de ladrillo. Así,
la obra se
destaca por su ligereza, que es realzada con la eliminación de ayudas
estructurales en las esquinas.
Los
arquitectos de la escuela, interesados en la habitación masiva y
de bajo
costo, explotaron
al máximo
las posibilidades
que ofrecían
las nuevas técnicas
de prefabricación
desarrolladas durante
la primera
guerra mundial. De ésta
manera, la
construcción de obras era mucho
más rápida,
y por lo tanto, más económica.
Otro
aspecto importante
de las
construcciones es
la existencia de
espacios verdes
abiertos que rodean
las grandes
obras, sin mucha
vegetación y dispuestos de manera que ofrezcan una
sensación de
mayor amplitud.
Droste
sostiene que la Bauhaus fue la escuela de vanguardia de
mayor proyección
en el tiempo, y, como consecuencia,
toda la arquitectura y el diseño del siglo xx son deudores de su inspiración.
No obstante la huella de un estilo no conduce a una forma gemela, sino que
delinea un camino probado.
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