Home > Tus raices > Cuéntanos tu vida

Cuéntanos tu vida

Mis primeros pasos en la Argentina

Los primeros pinitos en el país de un joven inmigrante.

Al salir del Hotel de Inmigrantes, el bulto con mis cosas estaba en el depósito.

Las personas de la Asociación de ayuda a los inmigrantes me había anotado en un papel en castellano la dirección y el apellido de la familia que buscaba.

Era una especie de volante donde estaba impreso que era inmigrante recién llegado y se pedía que la gente que lo leyera me ayudara a llegar a esa dirección, que era en la calle Jean Jaures de la ciudad de Buenos Aires.

Me indicaron tomar el tranvía número 2 y que le mostrase el papel que llevaba al motorman para que me indicara donde bajar.

Cuando al fin logré llegar, me atiende una señora a la que mostré el papel y dije lo único que sabía en castellano: “Buenos días”. Al final, resultó que la gente que buscaba no vivía más ahí, sino que se había mudado a la calle Triunvirato, a varias cuadras de allí.

Me convidaron con un pedazo de torta y agua fresca (era pleno verano, con un calor que no conocíamos en Polonia) y la hija de la señora me acompañó hasta la calle Corrientes (continuación de Triunvirato en ese entonces) y me indicó en qué dirección debía caminar derecho hasta encontrar el numeración que buscaba.

Agradecí como pude y comencé a caminar, aunque era bastante lejos.

Al llegar, me encuentro con que se trataba de una tienda en la que había tres hombres. Al entrar se me acerca uno de ellos, y le hablo en ídish preguntándole por el señor Moshé Elstein.

Era uno de los tres hombres, me invitó a pasar y le conté quien era, me presentó a los otros dos, charlamos un poco de la situación en Polonia y después me llevó a su casa. La señora se acordaba bien de mi familia porque mi madre la había atendido varios días cuando estuvo enferma.

Me invitaron a almorzar, junto con los hijos que acababan de llegar de la escuela, lo cual me vino muy bien porque tenía un hambre atroz. Después de comer nos sentamos en el living, charlamos de la situación en Polonia, y enseguida encararon mi situación futura.

Les dije que estaba dispuesto a encarar cualquier trabajo y que les agradecería me ayudaran. Me contestaron que no me preocupara, que volviera al Hotel de Inmigrantes y que al día siguiente me iría a buscar con un canasto de mimbre para retirar mis cosas, pero que no moviera del Hotel porque no sabía a qué hora podría pasar.

Al volver al Hotel, Meltzer me estaba esperando. Me contó que había vuelto una de las personas de la Asociación de ayuda, que a él le habían conseguido en la casa de un relojero, a otros los habían ubicado con carpinteros o sastres, cada uno según su profesión, y que a todos los iban a ir a buscar al día siguiente.

Compramos algo para comer y nos volvimos a acomodar en el banco de cemento. En esa fecha aclara temprano, así que nos levantamos con el alba y nos pusimos a mirar el movimiento del puerto hasta que abrieron el comedor. Como todavía teníamos vales, pedimos café con leche con pan y manteca, que era más abundante que las tres medialunas de rigor.

Cerca del mediodía vinieron a buscar a Meltzer, nos intercambiamos las direcciones y al poco rato me vinieron a buscar a mí, en un mateo con caballos que había contratado Moshé.

Continuará....

 

 

Compartir |


 

Jacobo Rendler
Colaborador

Recomendar a un amigo:

Mas notas del autor:

Jacobo Rendler

Una excursión al sur

Una excursión al sur

O de cómo en Bariloche aprendí el trabajo de vendedor ambulante.

El comienzo de la despedida

El comienzo de la despedida

Como mis padres también veían un futuro muy malo para quienes permanecieran en Polonia, terminaron por apoyarme.

Un niño y la guerra

Un niño y la guerra

Continuando con la historia del niño de 6 años al que la guerra transformó en sostén de su familia.

Videos

OTRAS NOTAS SOBRE

Las más leídas

enplenitud

Suscríbete gratis:

Comunidad:

Síguenos: