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Enfermedades del corazón

Menos sal, más vida

La forma más efectiva para controlar la hipertensión, y todas las enfermedades asociadas a este trastorno, es simplemente disminuir el consumo de sal

Se calcula que casi entre el 25 y el 35 por ciento de la población de los países occidentales sufre de hipertensión, lo cual insume gastos millonarios en todo tipo de fármacos, y es una de las razones por las que las enfermedades cardiovasculares suelen ser, de hecho, la principal causa de muerte en la mayoría de los países.

Pero estos impactantes datos contrastan con la sencilla solución que plantean los especialistas para comenzar a atacar el problema. De hecho, señalan estos expertos, alcanzaría simplemente con comer un poco menos de sal para bajar drásticamente estos números, es decir llegar a reducir hasta más de un 30 por ciento en gastos de remedios y hasta un 10 por ciento las muertes por causas cardiovasculares.

En efecto, un estudio llevado a cabo por el Comité de Expertos para la Detección Evolución, y Tratamiento de la Hipertensión de los Estados Unidos, arrojó como resultado que basta con consumir tan sólo 3 gramos menos de sal por día, y hacer media hora diaria de actividad física, para reducir sustancialmente los altos niveles de hipertensión.

Este tratamiento natural, sin drogas o intervenciones quirúrgicas, consiste básicamente en cambiar el estilo de vida, con el objetivo de ingerir menos cloruro de sodio (sal), disminuir el consumo de tabaco y alcohol, bajar de peso, evitar el sedentarismo, y mantener una actividad física constante, corriendo, trotando, andando en bicicleta, subiendo escaleras, o realizando cualquier otra actividad que ponga en movimiento nuestro cuerpo.

Pero como se señaló, la disminución en el consumo de sal juega un rol central. De hecho, un estudio independiente reveló que casi la mitad de un grupo de hipertensos, entre los que se destacaban los obesos y los ancianos, había logrado bajar su presión arterial elevada –y tomando menos medicamentos- cuando consumía menos o directamente nada de sal.

Incluso, en los casos en que el consumo era nulo, la presión llegó a bajar 1,5 puntos (asimismo, en otra investigación llevada a cabo sobre hipertensos, se pudo observar que una persona que baja 10 kilos puede disminuir en 2 puntos los valores de su presión).

Sin embargo, no sólo los hipertensos deben ocuparse de cuidar su consumo de sal. Sucede que, según los especialistas, bajar la presión es útil también para mejorar la calidad global de vida y prevenir los accidentes cerebrovasculares, las enfermedades coronarias, y los problemas cardiovasculares, en todas las personas

Entendiendo la hipertensión

La hipertensión arterial es una condición médica por la cual la presión se mantiene, de forma persistente, por encima de valores establecidos como normales, que son entre 9 y  14. Sin embargo, no es fácil detectarla en un primer momento, por lo que incluso se calcula que casi el cincuenta por ciento de los hipertensos ignoran que de hecho lo son.

Sucede que, si no es de forma casual, sólo cuando se daña algún órgano los enfermos suelen consultar al médico, y es recién entonces cuando se percatan de su problema, por lo que en muchos casos esto se diagnostica bastante más tarde de lo conveniente, pues el daño de estos órganos ya ha acontecido.

De hecho, los especialistas calculan que casi el 90 por ciento de las personas con hipertensión que hacen una consulta médica, sea de forma casual, como por un chequeo rutinario, o bien por el daño de algunos de sus órganos, ya tiene una presión de 14/9, es decir mayor a la normal.

Sin embargo, si todavía no se han experimentado daños, ni se tienen otros factores de riesgo, es muy común que para el momento en que se hagan estas primeras consultas, no se necesite administrar ninguna droga, si, como se vio, el paciente se compromete a modificar su estilo de vida consumiendo menos sal y tabaco, y haciendo más deporte o actividad física.

De hecho, estos últimos aspectos serán centrales para todo tipo de tratamiento contra la hipertensión, pues todos los especialistas coinciden en señalar que ningún medicamento tiene la efectividad que puede brindar un saludable estilo de vida, y además, este menor consumo de sal y mayor actividad física, pueden significar hasta un 35 por ciento de ahorro en medicamentos.  

En busca de la cantidad justa

La cantidad de sal que se recomienda para personas normales, es de 6 gramos diarios, mientras que quienes son hipertensos no deberían consumir más de 3. Por cierto, cifras bastantes lejanas del promedio de consumo en los países occidentales, que oscila entre 10 y 15.

Para saber cómo manejar estas cantidades, se puede utilizar un blister de aspirinas, pues cada uno de sus agujeritos tiene capacidad para un gramo, con lo que será fácil calcular la cantidad de sal que se consume.

La sal de bajo contenido en sodio, llamada comúnmente dietética o cardiológico, suele tener menos de la mitad del cloruro de sodio de la sal de mesa común, por lo que también podría ser una buena alternativa. Sin embargo, es importante tener en cuenta no cometer el error de utilizarla en exceso, pues muchas personas, al sentirle un menor gusto, echan mucha de esta sal a sus comidas, con lo que terminan consumiendo los mismos niveles de cloruro de sodio que con la sal normal.

Lo importante a tener en cuenta, es que de hecho el problema no está en la sal en si misma, sino en la cantidad que se consume. Sucede que el sodio que contiene la sal es de hecho necesario para el organismo, pues junto con el potasio regula el equilibrio hidroelectrolítico del organismo. Lo importante, en todo caso, es no consumirlo en exceso.

En este sentido, se deberán evitar a toda costa comidas como fiambres, hamburguesas, embutidos, quesos duros, enlatados y congelados, snacks, convites, maní, y salsas, caldos o sopas disecadas, así como muchos productos de panadería.

Por el contrario, será muy útil cocinar sin sal, sobre todo teniendo en cuenta que muchos alimentos ya contienen sodio en si mismos, por más que no se lo sienta, como es el caso de las carnes, las verduras, e incluso el agua corriente y mineral.

Muchas personas dirán que, sin sal, los alimentos no tienen gusto a nada. Pero lo cierto es que todo es una cuestión de costumbre, y si de hecho se comienza a acostumbrar al paladar a otros gustos, como el del jo, limón, o vinagre, al cabo de un tiempo la falta de sal no será un problema.

 

Juan I. López Rebolledo

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Juan I. López Rebolledo

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