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Poemas y cuentos

Gemelos enamorados (de una gata siamesa)

El orgullo de aquel padre se reflejaba en su cara, al entrar la madre en el salón atraída por los gritos que provenían de la habitación contigua y verlo tan sonriente, le dijo que no entendía nada. Escucha, le dijo el marido, nuestros hijos discuten por una mujer.

A la madre se le saltaron las lagrimas, sigilosamente los dos acercaron sus oídos a la puerta de la habitación y escucharon complacidos.

Eso no te lo crees ni tú, ella me quiere a mi, anoche cuando llegue a casa me estaba esperando, toda esponjosa y suave, parecía un bizcocho listo para comerlo.

Pero hermano no te engañes, Luzmila me quiere a mi mucho mas que a ti, y fíjate si yo la quiero que, cuando tu y yo comemos juntos ponemos la televisión ¿no,?pues bien, cuando desayuno o almuerzo con ella, prefiero mirarla, me produce mas placer que el mejor de los programas.

Refiriéndose a Luzmila de aquella forma tan especial, siguieron los padres oyendo a sus hijos bastante rato.

Luzmila debe ser una mujer a la que pretenden los dos, dijo el padre ,la madre le contestó, y por lo que están diciendo, los dos la cortejan, seguro que están

esperando que ella se decida por uno de los dos, en la educación que hemos dado a nuestros hijos es una actitud normal

Con el mismo sigilo que habían pegado el oído a la puerta se apartaron de ella,¡ay mis gemelos! Suspiro la medre, discutiendo por una chica, me encantaría que estuvieran aquí la abuela la tía Alejandra y todas las víboras que dicen que nuestros hijos son homosexuales.

Se cogieron de las manos, el marido mirando a su esposa a los ojos la atrajo hacia si con ternura, y le dijo casi en un susurro, yo sabía que nuestros hijos eran normales, que a su debido tiempo se enamorarían, seguro que pronto se casaran y nos traerán un montón de nietos.

Unos gritos en la puerta de la calle y la llamada insistente en el timbre, les hicieron levantarse y abrir, la escena no podía ser mas desconcertante, dos muchachos jóvenes lloraban amargamente, uno de ellos traía algo envuelto en una toalla de color rosa, ante el espanto de las caras de los padres de los gemelos los muchachos se apresuraron a explicarse,(casi mejor que no lo hubieran hecho) señores, dijo el muchacho que mas lloraba, si no fuera un asunto tan delicado, créanme jamás nos hubiéramos atrevido a venir, pero créanme, es vital que veamos a sus hijos.

Y,¿quiénes sois vosotros? Preguntó la madre ,¿por qué lloráis? preguntó el padre, somos los novios de sus hijos, de los gemelos.

El padre miró a la madre atónito, y la madre les preguntó, pero,¿y Luzmila? aquí señora, aquí y está muerta, al decir esto, el que traía la toalla rosa en los brazos la deslió y apareció una preciosa gata siamesa, muerta.

Con todo el jaleo los gemelos salieron de la habitación justo en el momento en que el novio de uno de ellos le enseñaba a los padres, la gata muerta. Un grito desgarrador salió de la garganta de uno de ellos al tiempo que se abrazaba a su hermano y le decía, no puede ser, esto no puede estar sucediendo, el gemelo que se mantenía un poco mas sereno le decía a su hermano que tratara de contenerse, pero el por toda respuesta se abalanzó sobre su novio que era el que traía la gata en brazos y le apretó el cuello con tanta fuerza que cayó al suelo, el otro hermano al ver que caía sin remedio le echó mano a la gata, la cogió antes de que llegara al suelo y la apretó dulcemente contra su cuerpo.

El padre al ver que su hijo abrazaba a la gata muerta, levantó la mano con intención de darle a su hijo una bofetada, el novio que le vio la intención de un brinco salto y le sujetó la mano con tal fuerza y con tan mala fortuna que al doblarle el brazo hacia detrás le hizo perder el equilibrio y el hombre cayó de espaldas al suelo golpeándose con el filo de un escalón en la nuca inmediatamente un reguero de sangre salía de su nuca .

Sin soltar la gata de los brazos el gemelo se arrodillo gritando, papá, papá, le pareció que su padre reaccionaba y al ir a incorporarlo se le escapó la gata cayendo en el charco de sangre, cuando el otro hermano que tenía todavía al novio agarrado por el cuello vio a Luzmila manchada de sangre pudo mas el dolor que le produjo que el que le había llevado a querer ahogar a su novio se arrodillo y se quito la camisa envolvió con dulzura a Luzmila en ella y sin dejar de llorar la atrajo contra su pecho.

El padre seguía inmóvil, la madre cayó redonda al suelo, el novio al que uno de los gemelo había querido ahogar todavía se condolía del cuello el novio del otro gemelo lo cogió con cariño de la mano y se marcharon sin decir nada una vecina llamo a la policía vino una ambulancia y se llevo a los padres los dos murieron antes de llegar al hospital el padre consecuencia de la caída y la madre de infarto.

Los gemelos y sus novios fueron condenados por homicidio involuntario, y aunque ya han cumplido su condena todavía no se han quitado el luto por su gata siamesa de la que estaban profundamente enamorados.

 

 

Mercedes Garzón Ocaña

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