Cómo usar un firewall para proteger tu computadora
Si te conectas a Internet, sin dudas deberías usar un firewall. Ok, primero lo
primero.
¿Qué es un firewall?
Hagamos de cuenta que quieres proteger tu casa contra una invasión de mosquitos
asesinos, y para eso colocas mosquiteros en todas las puertas y ventanas.
Pues bien, un firewall es lo mismo, salvo que protege a tu computadora en vez de
tu casa, y los enemigos son “gusanos” en lugar de mosquitos asesinos. Existen 2
tipos de firewalls o cortafuegos, los de hardware (aparatos) y los de software
(programas).
En definitiva, siempre que te conectes a Internet, deberás protegerte contra el
adware y el spyware mediante un firewall. Éste, puede ayudarte de varias
maneras:
Tu computadora podría tener algún punto débil, y este punto débil puede ser
conocido por los hackers, pero no necesariamente por ti.
Si no mantienes tu sistema operativo y tu software debidamente actualizado, un
firewall podrá ayudarte a prevenir que personas maliciosas saquen provecho de
las vulnerabilidades de tu sistema. Lo hace al bloquear las peticiones de
comunicar con puertos o solicitudes que se estiman pueden ser peligrosos.
Si tu computadora está infectada, los firewalls, si están configurados y
actualizados, pueden evitar que tanto el adware como el spyware “llamen a casa”,
de modo que las propagandas no sean entregadas en tu maquina y, asimismo, ésta
no sea monitoreada y grabada.
Sin esta comunicación con su fuente de origen, estas amenazas —si bien continúan
siendo molestas y potencialmente dañinas— tienen menos posibilidades de causar
problemas serios.
El spyware y el adware, una vez instalados, pueden abrir agujeros en tu máquina
a través de los cuales pueden entrar otras amenazas. Un firewall instalado en
forma correcta y actualizado puede tapar muchos de estos agujeros, ayudando a
prevenir que otros enemigos infecten tu computadora.
Lo que debes saber...
Nadie puede hacer nada en nuestro ordenador si no estamos conectados a la red.
Al conectarse a la red, nuestro ordenador adquiere una dirección IP. Con módem,
cada vez que nos conectemos será diferente, con ADSL siempre será la misma.
Quien quiera atacarnos, primero deberá encontrar nuestra IP.
Una vez sepa la IP, deberá encontrar puertos abiertos, o sea, deberá encontrar
algún programa en nuestra máquina que esté a la escucha, esperando que alguien
se conecte con él.
Hay puertos abiertos que son totalmente inofensivos, y otros que pueden permitir
el control total de nuestra PC; la mayoría de éstos son irresistibles para los
virus o troyanos. Cuantos menos tengamos abiertos, mejor.
Si nuestra PC forma parte de una red de Windows y tenemos NT, 2000 o XP, mejor
que 95-98, debemos poner contraseñas a nuestros recursos y no dejar nada sin
proteger, pensando en todo momento como si no estuviéramos solos en la red.
Si estás usando Windows XP Service Pack 2, entonces tienes un firewall ya
instalado.
Asegúrate de que esté activado, a no ser que estés usando un firewall de otro
proveedor —que consideres más conveniente—.
Haz clic en Inicio – “Panel de Control”
Elige “Centro de Seguridad” o “Windows Firewall”, según aparezca.
Ingresa en la ventana “Firewall” y elige la lengüeta “general”.
Selecciona “Activado”.
Si lo deseas, opta por “No permitir excepciones”.
Presiona “Aceptar” y cierra la ventana.
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