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Estrés

El cuidado de la esperanza en el paciente con problemas cardiacos

Prevencion primaria y secundaria de las enfermedades cardiovasculares desde El Hijo de la Novia

"He aprendido que no puedo hacer que alguien me ame, sólo convertirme en alguien que se pueda amar; el resto ya depende de los demás"

Muchas veces hemos comentado en otros artículos como el cine nacional sirve para detectar o advertir a los equipos de salud, lo que esta pasando en la cultura de un pueblo.

Incluso los valores que entran en juego en una dolencia, la atención primaria y secundaria que convendría hacer en relación con el sufrimiento que deviene de una enfermedad pueden ser a veces mejor detectados por un  artista que por un preventor de salud. 

En el filme argentino seleccionado para el Oscar, se ve claramente un “Rafa” que posterior a un episodio cardiopático experimenta la necesidad de un nuevo posicionamiento frente a su forma de vivir el amor con sus vínculos (padre, pareja , hija, amigos)  con su trabajo y con la sociedad en general, representada en este caso con la institución Iglesia.  

Para algunos observadores de la cultura el paradigma biomédico actual en materia de prevención tiene dos grandes vacíos uno el social considerando la pobreza como un elemento extrínseco a la dolencia sin advertir como enferma el capitalismo salvaje y lo inútil de intentar realinear a un paciente en una estructura social tan enferma que permite semejantes iniquidades y otra el espiritual al no tener debidamente en cuenta como también hay un cuerpo cultural en cada paciente hecho de valores y desvalores muchas veces que sanan o provocan  esa misma dolencia. 

Para este paradigma no son obviamente importante la revoluciones sociales y mucho menos resulta interesante después de una crisis cardiopática testear a quien amaba o como ama o quien ama hora un paciente. 

Envueltos en un paradigma biomédico que hoy  evidencia su agotamiento surge en la sociedad argentina esta película que  a mi modo de ver patentiza la gran crisis axiológica que generalmente expresan los síntomas cardiológico en al vida de un paciente y su familia  y la necesidad de saber acompañar en pro de una nueva homeostasis espiritual 

 

Se trata de la historia de un hombre joven que tiene a su madre con una enfermedad irreversible que el se niega a aceptar. Su padre, un hombre mayor, que tuvo que tomar la determinación de internarla en un geriátrico, tiene una conversación  con su hijo “Rafa”, y este le dice que hizo lo correcto y que ahora le ha llegado el momento de disfrutar.  Que ya su madre no se da cuenta de nada, que él siempre le dio todo  y que siempre la tuvo como a una reina.


A todo esto el padre le responde que hubo algo que el no le dio, y que era el sueño que ella tenía y al que renuncio por amor, ese sueño era el de casarse de blanco  ante Dios, y que él cree que fue muy injusto de su parte al  no acceder a su deseo,  pero  cree que ha llegado la hora de hacerlo.

Al hijo, esta conversación le provoca un  conflicto con el mismo, esto sumado a una discusión con su ex esposa que le reclama  tiempo para que le dedique a la hija de ambos y problemas en su negocio, lo llevan a una descompensación cardiaca donde  termina inconsciente en la terapia intensiva de un hospital.

Sale de ese estado cuando escucha la voz de su madre que lo llama y que le dice que se levante, cuando abre los ojos encuentra a su novia a su lado.

Al salir del hospital decide hablar con su padre por que quiere vender el restaurante, y se da partir de esto un rico intercambio que desde mi experiencia como bioeticista y acompañante espiritual  debería ser recabado en toda historia clínica de un paciente cardiopático acerca de donde uno pone el éxito antes de las crisis y después de las crisis a lo largo de su propia historia . 

El anciano padre recuerda que la esposa decía que el éxito  que tenían era por la comida que elaboraba su esposo y él decía que el éxito solo se debía al ángel que servía las mesas, que era ella, que convencía a todos que ese era el mejor lugar.

La charla termina con el consentimiento del padre  para que el hijo resuelva conforme a su parecer.

Después de una cena y una pequeña discusión que tiene con su novia y su amigo, el Rafa comprende que si es un deseo de sus padres casarse por la Iglesia, él debe ayudarlos.

Es así que llama a su padre para decirle  que cuente con él para concretar  su deseo. Al día siguiente se encuentran  y van a la Iglesia, allí los ponen al tanto de los honorarios en concepto de servicios extras que ésta brinda, y les informan que solo hay casamientos por las noches. El padre le hace notar que es imposible que su esposa salga de noche, y entonces el cura se entera de la enfermedad de la novia, que sufre el Mal de Alzheimer.

Se les informa que tienen que esperar un tiempo para poder hablar con sus superiores y ver lo que dice el Derecho Canónico al respecto, ya que estos pacientes que padecen de esta terrible enfermedad carecen de discernimiento, y es solo con el consentimiento de las personas que se otorga el sacramento del matrimonio.


Pasado el tiempo estipulado, el hijo va a la iglesia y allí le informan que las autoridades eclesiásticas no dieron el consentimiento. Hay un enfrentamiento del “Rafa” ante esa resolución, se pregunta porque, si ellos se aman desde hace 44 años y ya están casados por civil necesitan del discernimiento de su madre?


¿Por qué no le pidieron eso a él cuando se casó para haber evitado el fracaso posterior? 

Por qué no le pidieron el discernimiento o el permiso a su madre cuando la bautizaron?

¿Por qué tanta burocracia, qué mayor  prueba de amor y discernimiento necesitan,  si la mayor prueba la dan los 44 años de unión?.

La desesperación del hijo lo lleva a recordar que su amigo es actor, entonces lo convence para que haga de cura,  improvisan una capilla y un altar en el geriátrico, invitan a los amigos más íntimos y los casan. Después de la ceremonia van a festejar a un lugar que compró justo frente al restaurante que tenían y le dice al padre que es tiempo de volver a empezar.

               

El guión para quienes trabajamos en el acompañamiento espiritual de estas dolencias ,resulta por demás sugerente. ¿Los síntomas del “Rafa”, que lo llevan a ese cambio de vida era porque estaba muy enfermo o muy sano?. Qué habla en él de salud espiritual, su capacidad de darse cuenta? Su beligerancia con instituciones burocráticas? Es un paranoico con adicciones al pasado o es un hombre común que simplemente busca no alinearse con patrones culturales por lo menos para él claramente destructivos.

Como señala Sergio Sinai, las cuatro “P” de la masculinidad han entrado en crisis junto con el país: producir, proveer, proteger y ser potente. En la cultura Argentina ¿puede uno  sentirse hombre si no se revisan éstos mandatos?.

Otro aspecto importante es cuál es el valor del amigo en una dolencia, en qué medida el “otro” no es un espejo que me ayuda a ver el conflicto lo mas bueno mío y lo mas oscuro. ¿Es cierto aquello que somos nuestra pareja? ¿somos nuestro gobernantes? ¿somos nuestro pastor? Es cierto que en esta dolencia se puntualiza emblemáticamente donde estaba el corazón si habíamos sido educados para ser amigos y no siempre amigables o se nos había inculcado lo importante de estar enamorados y no de cómo ser el amor . 

¿Es cierto que los pacientes cardiopáticos  son convocados a trabajar de una forma especial el rostro maternal de Dios en sus femeninos: pareja, madre, hija, Iglesia, en una sociedad hipervirilizada que excluye si no se tiene “éxito”?.
   

 

El primer vacío que tienen los programas de atención primaria y secundaria de las enfermedades del corazón es la forma de mirar la crisis social y de sentir la pobreza

Se escucha decir comúnmente a los epidemiólogos que no es suficiente mirar al agente de enfermedad. Hay que mirar a lo que hace a  una población vulnerable. La salud publica falla al no mirar a la historia humana, a otras especies, a la ecología, a la evolución y finalmente, a las ciencias sociales.

Hay un gran volumen de literatura que soporta la noción de que los pobres son mas vulnerables a casi todos los riesgos para la salud. Bioeticistas americanos advierten por ejemplo,  que en los países del norte todavía no se reconocen las diferencias de clase, los investigadores discuten diferencias de ingreso, de educación o de status socioeconómico. Muchos epidemiólogos en EEUU nunca mencionan la palabra clase social, aun cuando es el mejor factor predictivo de expectativa de vida, invalidez o enfermedad cardiaca.
Se sabe que como detector de enfermedad coronaria, es mejor medir la posición social que el nivel de colesterol.


La medicina actual puede ser sesgada si mira el  sentido de urgencia sin ver los factores históricos. Hay una inevitable visión túnel, en la urgencia de llevar a cabo el  trabajo epidemiológico y técnico que urge.

La tradición occidental suele aliarse con reduccionismo, que dice que la manera de entender algo es reducirlo a sus mas simples elementos y cambiar una cosa por vez para comprender efectos. Es una estrategia muy efectiva para entender de qué esta hecho algo y por eso hemos llegado a una sofisticación casi irracional acerca de pequeños eventos. Esta es la razón de que seamos tan efectivos dando tratamiento de urgencia a un individuo en la guardia y tan inefectivos frenando la malaria o tratando de mejorar la salud de una población entendida como un todo. Somos maravillosos para optimizar la producción de soja pero un desastre a la hora de aliviar el hambre entre los tucumanos.

La sabiduría convencional dice que la presión arterial aumenta con la edad y que eso es parte del proceso de envejecimiento. Pero ocurre que entre los “bushmen” del Kalahari, la presión asciende hasta la pubertad y después se nivela por el resto de la vida. Nuestra presión arterial, es en parte un reflejo de la sociedad en que vivimos.

Esto es evidente en los patrones de respuesta de las hormonas de stress, que varían de acuerdo a la escala social. Estudios de Harvard indican que los niveles de cortisol en estudiantes secundarios (todos ellos con buen nivel académico) son diferentes de acuerdo al grupo social. Los chicos de clase trabajadora tiene un aumento sostenido en respuesta al stress, mientras que chicos de clase alta muestran un pico de corta duración. 

La fisiología de los jóvenes fue afectada por su condición social sea que ellos reconocieran su pertenencia a esa clase o no. El cuerpo de uno conoce su clase social no importa cuan bien se le haya enseñado a negarla. Este conocimiento ha conducido al concepto de salud del ecosistema, uniendo ecologistas y gente de salud pública.


El riesgo de un trabajador que limpia frentes con arena es muy distinto del riesgo de uno que trabaja en una oficina. El movimiento de justicia ambiental, busca ecualizar los riesgos de una sociedad industrial.

Wirchow y Engels destacaron en el siglo diecinueve, que el capitalismo en si mismo, afecta la salud. Richard Wilkinson en Gran Bretaña, estudió la expectativa de vida en diferentes rangos de trabajadores gubernamentales, hallando que la mera jerarquía social incidía en la salud, no solo entre aquellos expuestos a pobreza extrema. Esto puede ser explicado en dos formas opuestas:


Una es asumir que la mera inequidad social hace a una persona enferma, no el nivel de pobreza.


Otra es afirmar literalmente, que está todo en nuestra mente. En soporte de esta teoría, hay estudios en babuinos que muestran que aquellos con mayor rango en su tribu tienen mejor salud. Sus arterias están limpias, responden al stress como gente rica, sus niveles de cortisol, caen rápidamente  luego de un estado de alarma.
Pero si uno interviene en la comunidad y cambia los rangos sociales, en pocos meses la fisiología del babuino se habrá adaptado a su nueva condición social.


Esto ha llevado a decir que lo que afecta a la gente es cómo percibe su situación en la comunidad,  y que por lo tanto debemos aprender mecanismos de adaptación dado que nosotros creamos nuestra realidad. No es tan importante que nos paguen mal, sino que nos sentimos mal respecto a eso. 

De allí la complicidad de cierto estilo medico que desarrolla píldoras para levantar el animo medicalizando la  angustia . Lo que realmente necesita esa persona es una revolución social y su depresión se potencia si se intenta tapar la situación angustiosa impidiendo que esa persona pueda unirse a otras en igual condición. Hay un gran consenso entre terapeutas que la unión de los que padecen males comunes siempre es catártica y terapéutica, sobre todo si se reúnen para salir del pozo dignamente.

Muchas personas implicadas en el trabajo social suelen decir que cuando cierta clase política piensa acerca de la pobreza,  piensan solo en el sentido de tener un poco menos de todo, no en la estructura básica del empobrecimiento. Recuerdo en mi ciudad de la Plata cuando hubo algunos saqueos que muchos periodistas decían “no nos engañemos los que robaron radios su problema no era el hambre”. 

Me di cuenta que muchos periodistas formados en nuestras universidades del estado estaban imposibilitados de entender el sufrimiento de inequidad y el dolor de no poder adquirir lo que tienen todos. Recuerdo una vez estando de párroco en la iglesia del parque Pereyra Iraola que un señor me pidió que le bendijera su camioncito recién adquirido me dijo estaba  bueno de chapa y de motor, solamente  un poco”flojito” de papeles y nada mas. Yo se lo bendije pero lo exhorte a que no anduviera de noche porque sin luz con ese vehículo bendecido se iba a matar igual.

Decir que en estas culturas no hay estrés y que se conforman con poco es querer narcotizar y no ayudar realmente. Los niños que viven en departamentos húmedos y llenos de hongos tienen peor salud que aquellos que viven en habitaciones secas y bien ventiladas. Pero incluso hay otras formas en que la deprivación crónica representa una amenaza para la salud psíquica y espiritual. La mayoría de los chicos de un barrio pobre no son baleados, pero saben que eso es factible cada vez que salen a la calle.  


También hay estímulos de baja intensidad y alta frecuencia., como las diarias molestias que tienen los individuos con comercios sometidos a robos y presiones económicas. Allí, el individuo esta  constantemente forzado a tomar decisiones estratégicas

- “Si trabajo sin seguridad privada me van a robar o si tengo seguridad creerán que tengo dinero me van a robar igual.-“


Desde el estudio de los neurotrasmisores estamos aprendiendo que el cerebro no es el único locus de la experiencia social y mucho menos espiritual . En cierto modo, pensamos y sentimos con todo el cuerpo y el cuerpo entero es el campo de la experiencia social.

Hay muchas dimensiones en la experiencia de deprivación, como dice el tango naranjo en flor a veces solo existe en una persona enferma el” dolor de vieja arboleda” pero que puede ser todo par quien padeció un desarraigo.  Estas pérdidas pueden ser minimizadas en  manos de estadísticos que pueden ver la pobreza y la perdida del empleo como una diferencia de ingreso. En algunas comunidades cristianas negadores del malestar social todavía hay gente que afirma :

- « Que la pobreza no es buena ni mala, ni todos los comerciantes se infartan ni todos los chicos se malogran. En alguna charla de prevención de la depresión y el comportamiento adictivo en una iglesia escuche decir –“Yo salí bien, ¿por qué Uds. no podrían? Algunos creyentes de nuestras comunidades cristianas vienen del mismo vecindario o están en la problemática comercial y les va distinto.”


Lo que pierden es la noción de incremento de la vulnerabilidad: una diferencia trivial en experiencia puede tener un vasto efecto en la salud si uno vive en un país marcado por la crisis social.

La elección también implica la falta de alternativas. Las elecciones se hacen entre un conjunto de alternativas como en un supermercado. Elegimos comida, pero solo entre los productos que una compañía nos ha hecho disponibles. Lo mismo ocurre con las precondiciones para ejercer el derecho de elegir.

Por ejemplo, todos conocemos los riesgos asociados al embarazo adolescente, pero ocurre que el riesgo para un niño nacido de una adolescente indígena es menor que para una adulta indígena, porque el ambiente de la discriminación ha erosionado hasta tal punto la salud de esta población que tiene sentido decidir, si vas a tener hijos, tenerlos temprano en la vida .

Otra dimensión de la elección es la forma en que percibimos el tiempo, cuando hacemos una decisión respecto de nuestra salud asumimos que algo que hacemos hoy, tendrá consecuencias en el futuro. Puede parecer obvio pero no lo es.

               

La salud es parte de las ganancias de una sociedad, de su fuerza de trabajo y por lo tanto, un elemento regular de contención de la lucha de clases. Pero la salud es también un bien de consumo y de lucro. De allí que sea bastante común que sectores pudientes,  puedan comprar beneficios para si. En vez de mejorar la calidad del agua, compran agua mineral, en vez de mejorar la calidad del aire, usan tanques de oxigeno en el living.


Si la buena salud  depende de la capacidad individual para llevar a cabo actividades que son necesarias y apropiadas en cada etapa de la vida, entonces importa cómo se determinan estas etapas. Los que pueden decidir por si mismos, que es una actividad deseable y necesaria, son muy distintos de aquellos que aceptan esa decisión hecha por otros.

 

Las decisiones médicas no siempre son hechas por razones médicas. Hay numerosos incentivos a la hora de elegir una determinada técnica. Se implantan más marcapasos en los países del norte que en Europa y se hacen más cesáreas e histerectomías. Un hospital compra un equipo caro para atraer pacientes y médicos. Pero una vez que lo tiene, debe usarlo. No se puede tener un equipo nuevo de resonancia magnética vacío en un hospital. Por lo tanto, los médicos son incentivados a usarlo, aunque sea para amortizar la inversión de la institución. 


Otra razón es mantener la habilidad de los cirujanos. Ellos necesitan realizar un número de intervenciones al año (varios cientos) para mantener su entrenamiento en niveles óptimos. Un hospital que hace un trasplante cardiaco cada 3 o 4 meses, no es un lugar seguro para ir. 
El paciente inteligente va a buscar un hospital con prestigio en su patología y en la última tecnología. Para ganar ese prestigio, la habilidad debe ser mantenida y hay un incentivo para tener a los cirujanos y máquinas trabajando.
 Dado que el servicio es algo caro de mantener, debe ser usado aunque más no sea para recolectar las tarifas quirúrgicas. 

Cuando algunos bioeticistas españoles observaron el centro gestado por la fundación Favaloro en la Argentina juzgaron tamaña inversión como un gasto improcedente que tenia que ver mas con un sueño personal que con un programa nacional de atención al paciente cardiopático. 

Hemos creado una sociedad enferma, aun cuando gastamos más y más para reparar el daño. Estamos expuestos a mas polución y stress, estamos, mas expuestos a desarrollar nuestras habilidades en cirugía cardiaca. Hacemos a mas gente miserable, de modo que gastamos mas en psiquiatras y drogas psicotrópics. 

Esto se hizo evidente en la situación de la salud publica en Rusia, donde el colapso de la cobertura médica universal dejÓ a la población expuesta a las enfermedades del incipiente capitalismo. Ellos han tenido epidemias de difteria, tos convulsa y la situación completamente nueva en el mundo moderno de una declinación en la expectativa de vida. La nuestra es una sociedad enferma que requiere más gasto para reparar el daño a la salud que ella misma se ha inflingido.


El segundo vacío que a mi entender debe afrontar la prevención primaria y secundaria es el abordaje de lo espiritual imposible de no afrontar en cualquier dolencia sobre todo en aquello tan emblemático como los cuidados del “corazon”. 

Si examinamos la biología humana como una biología socializada veremos que hay rasgos que aparecen como constantes en la biología humana y no son reales.
El estrés y  la depresión no dependen tanto de la posición sino de la predisposición, el estrés y la depresión muestran el hiato entre el talento, las capacidades reales y las expectativas. 

Si estas preguntas no se advierten en los equipos de salud que trabajan en prevención y rehabilitación de pacientes cardiopáticos las personas terminan culpándose por los síntomas que tienen. Hay trastornos de ansiedad, por ejemplo, la timidez excesiva, el miedo a relacionarse con otras personas, las preocupaciones exageradas, las evocaciones constantes de hechos traumáticos pasados, con la repetición de la misma sensación física y el miedo a comenzar algo nuevo, todos aspectos de una situación espiritual que evidencian la necesidad de tratamiento.

Pareciera que la civilización moderna ha cristalizado dos formas inadecuadas, distintas, pero no excluyentes para  estar ausentes en el presente.


Según los valores que se introyectaron en la primera infancia nos aproximamos más a una u otra forma.


Personalidad de tipo A: Adicta al futuro, incapaz de liberarse del poder y la ambición. A corto plazo pueden tener el éxito económico asegurado o un infarto.

Existe un consenso entre muchos psicólogos en que las personalidades del tipo A están muy expuestas a enfermedades cardio y cerebro-vasculares. Atadas al pasado e incapaces de liberarse de la necesidad de aprobación y del mal habito de postergar.

 

Personalidad de tipo B: son principalmente bloqueadoras de emociones, inhibidas, in asertivas y muy orientadas a satisfacer las necesidades de los demás en desmedro de las propias, el estilo evitativo para resolver y afrontar problemas debilita el sistema inmunológico y hace a estas personas más susceptibles de contraer cáncer y enfermedades infecciosas.

El condicionamiento cultural determina  si uno es de tipo A o  si es del tipo B.

Fueron los profesores de danza, y los que estaban en contacto con la música primitiva, los que descubrieron la importancia de la internalización del ritmo, la creatividad que surge del dejarnos “danzar”, y los mecanismos que tenían las culturas de inmenso valor terapéutico para los cardiacos para  eliminar los elementos bloqueantes y que corregían sin saberlo las instancias premórbidas de estas enfermedades.

 

Las neurosis, que en los años ´80 se pasó a llamarlas trastornos de ansiedad y se trataba solo con con remedios, hoy pueden ser resueltas con terapia. La vuelta al diván, el acompañamiento espiritual, asociado  a antidepresivos en lugar de calmantes es lo que propone la psiquiatría moderna y la música y la danza pueden ser aconsejadas como terapias complementarias.

Pareciera que  el cuerpo registra lo rígido de un modo dinámico en el que uno se da cuenta de los bloqueos sólo cuando entra en una fuerte confrontación con lo rítmico y con el movimiento. La rigidez tiene una forma de expresarse que se observa en el modo de vincularnos, en la forma de dormir, en el desorden de la alimentación. La rigidez genera un corte con la conexión con el propio deseo, generando siempre mecanismos de sobre adaptación.

Aprender a registrar el dolor, la ansiedad y la rigidez desde el ritmo y la percusión elemental, nos conecta en el aquí y en el ahora con lo que verdaderamente nos pasa, nos hace reflexionar activamente, nos expone menos a la sobreactuación y al vivir alienados. Es importante reconocer que tenemos un cuerpo por donde corren, en el sentido de circular, diferentes sustancias, algunas visibles y otras no, pero no por eso menos importantes. Las emociones, las sensaciones, los distintos estados de ánimo, no son ajenas a la materia, muy por el contrario, fluyen en una intimidad sin límites muy precisos.

Sin embargo la conciencia puede emerger cuando hay un quiebre en lo habitual, en el comportamiento, en este caso, del cuerpo.

De allí que en este arte de acompañarnos la peor derrota  es el suicidio y la mayor derrota cotidiana es perder el entusiasmo. Resulta curioso que para la mas antigua hermenéutica cristiana, demonio es sinónimo del desalentador.

 

Estrategias para la prevención secundaria.

El desaliento también puede trabajarse y no se justifica un terapeuta que permanezca  impávido frente a su paciente esperando que concrete el duelo de querer seguir viviendo

 

1º) Existe un consenso entre logoterapeutas que se necesitan como mínimo dos cosas, en las personas en general: una capacidad para apreciar las cosas positivas que dan sentido a la vida y un compromiso con la acción.

 

2º) Cada día es importante hacerse y responder esta pregunta: qué tiene de bueno mi vida y qué es necesario que haga. La primera pregunta hace que nos concentremos en las cosas positivas, mientras que la segunda nos mantiene activos y nos recuerda que somos responsables por nuestra propia felicidad y bienestar.

 

3º) Otro aspecto importante que nutre el alma es estar focalizado en la siguiente auto indagación, qué es lo que más disfruto en la vida, qué es lo que más me estimula. Conocemos a un hombre cuando sabemos qué le entusiasma, qué lo conmueve, conocemos a un pueblo, cuando sabemos qué celebra y cómo lo celebra.

 

4º) Si nos sentimos infelices y frustrados, la pregunta más urgente es, qué necesito hacer, o bien qué me está faltando en la vida y que puedo hacer al respecto. El pecado más grave en la tradición católica era la acidia, que es no realizar el don o el talento recibido.

 

5º) Si permanecemos orientados hacia las preguntas básicas, surge más fácilmente la quietud y la acción como dos amigos, se para el activismo y se modela la inactividad y el reposo.

 

6º) Puede ser que hallan elecciones si se recuerdan las dos preguntas básicas, pueden sucederse eventos que de por sí no resulten interesantes, pero recordando las premisas, surge mayor self, para que esta experiencia sea lo más feliz y satisfactoria que pueda.

 

7º) Necesitamos poder planear  el futuro sin sacrificar  el presente y disfrutar el presente sin olvidar el futuro, para esto sirve la meditación. No podemos controlar todos los aspectos de la vida, pero si asumir la responsabilidad para la clase de vida que creamos para nosotros mismos.

 

8º) El problema más duro de los que buscan contención psicoemocional dicen muchos psiquiatras no es dar con un terapeuta junguiano, gestáltico o reichiano, sino es encontrar un espacio donde se le pueda a uno escuchar con serenidad sin que inmediatamente se dé un Prozac.

 

Se sabe que los pacientes con cáncer suelen tener un patrón común distinto del cardiopático.    Presentan  mayor dificultad para descargar sus emociones y una tendencia a reaccionar de una manera más inhibida y reprimida. Son más temerosos e hipercontrolados, y con una permanente actitud defensiva, utilizando la represión y negación como mecanismo de defensa. Esto no suele pasar con los pacientes cardiopáticos se expresan fácilmente hace falta solo escucharlos

 

9º) Si reubicamos el lugar de la escucha en las emergencias psicoemocionales tanto para las personalidades de tipo A o B , y ésta no es sólo el complemento del fármaco sino la acción mas pertinente para la cura, se verá que más allá de los condicionamientos sociobiológicos, somos actores y no víctimas desde el sufrimiento que nos acontece.

10º) Si se siente angustia, la tentación más rápida puede ser automedicarse o buscar un profesional cómplice de lo que a veces puede ser una simple fuga. Estamos declarándonos impotentes frente a la angustia. La actitud frente a la enfermedad, la voluntad de vivir de la persona y sus creencias, respecto de cómo va a evolucionar dicha enfermedad, pueden ser determinantes. 

No permitir que las personas soporten su propio sufrimiento y evitárselo, puede resultar una suerte de súper proteccionismo y una falta de respeto a la integridad del otro. Los problemas de la personalidad, pueden ser protestas en voz alta por el quebramiento de la naturaleza interna del individuo, a veces esto no se expresa, no se protesta, y el individuo sólo se deprime. Muchos individuos jamás tienen conciencia de haber perdido la felicidad verdadera, o jamás han participado de la maravilla de crear o de encontrar la vida apasionante.

Enfermar  no es tener síntomas, puede tener un rostro muy saludable un torturador de Auschwitz. Una persona profundamente humana, ¿no sentiría conflicto, sufrimiento, depresión, cólera,  trabajando en lo que fue la ESMA?

Para los que trabajamos en prevención primaria y secundaria el cuidado del corazón implica  recuperar para nosotros y los demás el poder del alma, para no convertirnos en víctimas. La psicoterapia actual ya no  busca evitar las emociones fuertes porque se descubrió que trabajan para nosotros. Todos sabemos lo que se siente al contener la cólera en el corazón, cuando se consolida y se transforma en una rabia, y en un sentimiento corrosivo. 

“Hay que sacarlo todo afuera para que adentro nazcan cosas nuevas”. Si la violencia es la fuerza vital reprimida que se manifiesta en forma de síntoma, entonces la cura de la violencia consiste en cuidar el poder del alma. Es una imprudencia, negar los signos de este poder, la individualidad, la excentricidad, la auto expresión, la pasión, porque no se lo puede reprimir verdaderamente.

Vemos que este es el mensaje del Rafa para un sufrimiento crónico nacional que exige a todos conversión y cambio de vida 

La religión nunca fue neutral con nuestras historias  de amor, justifica e inflama las emociones de una guerra santa, y fomenta una profunda culpa o da sacralidad a la familia al sexo. Por experiencia personal se que la palabra sacerdote evoca algo sagrado  y tabú. No es fácil en nosotros hablar y dar a conocer lo que en nuestra vida hay de sagrado. 

Lo complicado y necesario es visitar nuestros tabúes lo que no hablamos lo que nos intimida, y mirar directamente la imagen que nos da más terror. Allí donde el trabajo es más intenso está la fuente del alma y a veces incluso la sanación del corazón.

En alguna medida quien hace de sacerdote en la boda, es el mejor acompañante terapéutico del Rafa, pues lo conecta con lo mas sano de su alma y su parte oscura. Le refleja sus zonas erróneas y lo religa sin saberlo, por  ser  simplemente amigo, con la historia de amor de sus padres ,de sus hijos. Desde aquella  microclima familiar se vuelve a relacionar con su sociedad y postulo un nuevo microemprendimiento.

Aquella clase media empobrecida económicamente no siempre lo esta  espiritualmente, y puede mantener su ordo amoris intacto y emerger de la crisis como el ave fénix  mas joven y fortificada .

Señala Néstor Vita, presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología:

- “El desempleo pega mucho más que el corralito, perder el trabajo produce una baja en la autoestima y una angustia que puede terminar en el infarto. Los tres gatillos del infarto son, las emociones violentas, el ejercicio físico excesivo y el frío. Al hospital llegan los pacientes con necesidad de que se los escuche, pero en éste país, nadie escucha.”- Revista Viva, Clarín, 28/7/02

Posibilitar estos milagros también puede depender de nosotros de nuestros equipos y de nuestros programas de salud y de lo que pongamos en esta tarea de cuidar el corazón y el poder del alma. Como señala un chisto muy conocido

 

Si puedes comenzar el día sin cafeína ni tranquilizantes, Si puedes permanecer sonriente mientras ignoras dolores y achaques, Si puedes resistir las quejas sin molestar a los demás con tus propios problemas ,Si puedes comer, día tras día la misma comida sin quejarte.

Si puedes entender cuando a tu alrededor hay tensión y evitas el peligro. Si eres capaz de ser indiferente ante la subida del dólar o la bajada de la bolsa. Si eres capaz de entender cuándo los demás están muy ocupados para atenderte. Si puedes aceptar sin molestarte cuando los demás te quitan cualquier cosa. Si puedes aceptar la crítica sin resentimientos.

Si puedes enfrentar el mundo sin mentiras ni engaños Si puedes calmar tu tensión sin requerir auxilio médico. Si puedes dormir tranquilamente a cualquier hora, en cualquier sitio. Si puedes relajarte al final del día sin requerir licor. Si aprendes que tu silencio o ausencia promueve la búsqueda y el afecto hacia ti. Si disfrutas como nadie la caricia de una mano querida en tu cabellera.

Entonces, queda claro que
¡vos sos  un perro! y no que cuidas tu corazón y la potencia de tu alma.

                                                      

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Leonardo Belderrain

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