Dieta de Reemplazo Parcial de Comidas (DRPC)
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En este sistema, se reemplazan hasta 2 de las 3 comidas normales diarias por
fórmulas especialmente preparadas, y ha sido popularizada por distintas
compañías que producen dichos suplementos.
Es semejante a las dietas llamadas DMBC (Dietas de muy bajas calorías), pero
para evitar algunas de las dificultades asociadas con ellas el reemplazo
alimentario se realiza en forma parcial, no como la única fuente de alimento.
La tercer comida es la usual que cada persona hace en su vida cotidiana, usando
planes alimentarios recomendadas o siguiendo guías específicas que restringen la
cantidad pero no la calidad. La dieta suple un mínimo de 1000 Kcal y 75 g/Kg de
proteína cada día.
La composición del reemplazo alimentario usado en la DRPC es similar a la usada
en las modernas DMBC y frecuentemente ajustada a los estándares del gobierno de
cada país.
Aproximadamente 8-10 gramos de proteína de alta calidad, 12 gramos de
carbohidratos de bajo índice glicémico y 1 gramo de aceite rico en ácidos grasos
esenciales, por ración, suplementados con electrolitos, fibra, micronutrientes y
saborizantes.
Se debe poner mucho cuidado en la planeación y preparación de la comida. Al
comienzo, para facilitar el cumplimiento, se anima las personas a simplemente
reducir las porciones de alimento.
Se provee información nutricional en folletos adjuntos a los productos, en los
cuales se anima a mejorar la elección de comidas y los hábitos alimentarios. Se
reconoce que el éxito a largo plazo de cualquier programa de nutrición o pérdida
de peso depende del desarrollo de "buenos hábitos alimentarios".
Las ventajas clínicas de la DRPC –según sus impulsores- incluyen ingesta
incrementada de calorías y proteínas para evitar la cetosis y ayudar a mantener
el balance de nitrógeno. La toma de una comida usual al día y la fibra del
programa incrementan el volumen, mejorando la eliminación y reduciendo la
incidencia de estreñimiento.
Otras ventajas incluirían: fácil plan alimentario, más alta saciedad y placer
por la inclusión de las comidas favoritas, más facilidad de incorporación en las
actividades de la vida cotidiana, por la inclusión de una comida usual, y mayor
facilidad de transición del programa de pérdida peso al programa de
mantenimiento.
El mantenimiento se puede facilitar incorporando un reemplazo de comida al día
en la dieta. La experiencia ha mostrado que estos programas son seguros y
efectivos, con una tasa de pérdida de peso de 0,5-1,0 Kg/semana.
El programa es extremadamente confiable, aún si es autoadministrado, y es
efectivo cuando se utiliza: por períodos cortos de tiempo, para alcanzar una
meta de pérdida de peso definitiva, o por períodos prolongados, para una mayor
pérdida de peso o como parte un régimen de mantenimiento del peso fisiológico.
El reemplazo de comida
Durante la pérdida de peso, se debe alcanzar un balance energético negativo y se
debe mantener por el período de tiempo necesario para generar el resultado
deseado.
La amplitud del desequilibrio energético determina la tasa de pérdida de peso,
así, considerando que cada kilogramo de grasa corporal almacenada contiene
aproximadamente 7700 Kcal, un balance energético negativo de 550 Kcal/día
conlleva a una reducción de la grasa corporal de aproximadamente 0.5 Kg/semana.
La restricción energética severa, que conduciría teóricamente a una pérdida de
peso más rápida, puede ser nociva y, a largo plazo, de efectividad cuestionable.
Durante la actividad diaria normal, incluyendo dormir, estar sentado, trabajar
suavemente en la oficina, etc., el cuerpo usa un sistema aeróbico para generar
ATP y otras moléculas de alta energía necesarias para la vida.
En el metabolismo aeróbico, la energía proveniente de grasas y carbohidratos
tiene aproximadamente en una relación 1:1. Para optimizar la reducción de grasa
corporal, por lo tanto, se necesitan suficientes carbohidratos para mantener el
metabolismo aeróbico.
Un exceso de carbohidratos disminuirá la eficiencia de la reducción lipídica e
incluso puede producir ganancia ponderal; una deficiencia de carbohidratos, en
cambio, llevará al sacrificio de proteínas para gluconeogénesis y finalmente al
desarrollo de cetoacidosis.
Aunque se reduzcan los requerimientos de energía durante los programas de
pérdida de peso, las necesidades de macro y micronutrientes permanecen
esencialmente sin cambios, aunque puede argumentarse que las necesidades de
proteína pueden aumentar ligeramente para contrarrestar cualquier posibilidad de
"canibalizar" tejido magro.
Así el reemplazo de comida debe formularse para abastecer un mínimo de
carbohidratos, proteína adecuada y ácidos grasos esenciales, con un complemento
de micronutrientes y fibra.
El reemplazo de comidas suele estar diseñado para mezclarse con leche descremada
a fin de proveer una bebida sabrosa que supla 200 Kcal por ración y como mínimo
el 25% de los requerimientos diarios de proteína y nutrientes claves.
Calóricamente, cada reemplazo de comida provee el 25% de la ingesta mínima
recomendada de energía de 1000 Kcal, con 600 Kcal provenientes de la comida
usual de la persona, adecuada a las recomendaciones brindadas con el polvo para
reemplazo alimentario.